ALEXANDER LALUZ
Los reconocimientos oficiales tienen empatadas sus virtudes y sus problemas. Pero hay casos como el de Hugo Fattoruso que cumplen con la regla: "nunca es tarde para hacer justicia".
Es así que a partir de mañana, a las 11 horas, el maestro de las teclas será un Ciudadano Ilustre de la Ciudad. Este reconocimiento le será otorgado por el Intendente de Montevideo Ricardo Ehrlich, en un acto oficial a realizarse en la Sala de Conferencias del teatro Solís.
Y el próximo jueves, a las 21, será el broche final de este homenaje, cuando Fattoruso se presente en el escenario de la sala principal del teatro. Este concierto formará parte del ciclo "Los grandes músicos uruguayos" que lleva adelante el Solís desde el año pasado, y cuyo objetivo es reconocer a los artistas que se han destacado por sus trayectorias dentro y fuera de fronteras.
"Para mí es raro", confesó Fattoruso al hacer un alto en una tarde con la agenda muy complicada. "En mis cavilaciones sobre todo lo que hago jamás me imaginé que podría tener algún tipo de reconocimiento. Así que cuando me avisan de esto me quedo sin palabras". Pero mañana la situación será (o tendrá que ser) algo distinta: "Cuando tenga que decir algo, voy a dedicar este reconocimiento a mi maestra de piano, mi maestra de acordeón, y a los maestros que incidieron más directamente en mi formación". En esa lista hay muchos nombres, "porque hay cientos de excelentes músicos, genios, que conocí a través de discos y esas cosas. Pero hay varios que considero verdaderamente mis maestros por haber trabajado y aprendido directamente con ellos. Los primeros, sin dudarlo, fueron Paco Mañosa y Manolo Guardia".
Contrariamente a lo que se suele ocurrir en estos casos, Hugo hace una rápida reducción de las dedicaciones. Y los primeros nombres que recuerda tienen una cercanía muy fuerte con los afectos y los rostros de la infancia. "Mi primera profesora de acordeón a piano, de quien nadie recuerda el apellido. Todos la conocían por su apodo: Polola. Ella vivía en la misma manzana que mis padres, cuando yo era muy chico".
En esa época, sus padres le regalan su primer acordeón, "entonces me voy a estudiar con Polola. Y ella les dijo al poco tiempo a mis padres: `este chico tiene condiciones, tiene que estudiar piano`". El cumplimiento de esa recomendación llegó justo cuando la familia terminaba una mudanza. "Y en la misma cuadra de la nueva casa vivía quien sería mi profesora de piano durante cinco años. Se llamaba Iris Segundo".
El otro recuerdo, que será el de mayor peso para su consolidación como músico, fue el de sus padres. "En términos de contacto con la música, mis guías fueron mi padre y mi madre. En casa todo el día sonaba música. Mi madre es hasta hoy una amante de la música y en su juventud estudió un poco de canto lírico. A mi padre, Antonio, le gustaba lo que se llama jazz, Armstrong, Duke Ellington, Benny Goodman. Además, él arreglaba radios de válvulas, vitrolas y más adelante tocadiscos. Entonces había mucha música por su profesión, pero sobre todo por el amor que ambos tenían por una gran cantidad de estilos".
La historia que sigue es bien conocida. El primer Trío Fattoruso, Hot Blowers, Los Shakers, Opa, la carrera solista, Roos, Chico Buarque, Rada, Milton Nascimento, Airto, Hermeto Pascoal, Hiram Bullock, el gran Ron Carter, ahora Rey Tambor. Ya se sabe: hacer la enumeración con quienes todavía no ha tocado sería más sencillo.
Abrevando en músicas regionales
Original, virtuoso y temperamental. Estos adjetivos quizás sean los más ajustados para comenzar una descripción del inclasificable estilo de Hugo Fattoruso. Claro, lo más cómodo sería "encasillarlo" en el siempre flexible jazz. Pero tanto en su faceta de compositor como en la de intérprete, Hugo ha dejado claro que antes que las etiquetas su interés y preocupación está en la música. Y, como él mismo lo afirma, sin ajustarse a sofisticados modelos, sino abrevando de las músicas tradicionales de distintas regiones del planeta. "Yo no iba a intentar hacer lo que hacían los grandes del jazz, porque tendría que hacer un asado con el piano. Voy a tocar lo que yo puedo, a indagar con mis herramientas y no escucho más".