Diálogo por debate comienza en medio de signos adversos

Clima. Acusaciones mutuas y el caso Feldman enturbian primeros sondeos

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Se viene el debate del debate. Con poca posibilidad de éxito, las negociaciones por las condiciones arrancan el lunes, pero ya se tiran dardos: los blancos dicen que la izquierda no quiere debatir y el Frente habla de la "desesperación" de Lacalle.

El diálogo arrancó mal y empeoró con el paso de las horas con el trasfondo del caso Feldman. Unos minutos después de anunciar que Luis Alberto Lacalle y Jorge Larrañaga aceptan participar en un debate de fórmulas, el jefe de campaña nacionalista Gustavo Penadés inició los contactos con los delegados frenteamplistas para intentar acordar las condiciones.

Penadés llamó al electo senador Eduardo Bonomi, que está de gira en el Interior, quien desde Melo, le dijo que se comunicara con Rafael Michelini o Enrique Pintado, los otros negociadores. Penadés se comunicó con Michelini y le pidió "una rápida dilucidación".

Los blancos querían hacer la primera reunión hoy en el Palacio Legislativo, pero Michelini pidió aplazarlo hasta el lunes. "Cuatro días perdidos para ver si hay o no debate", pensaron en el comando nacionalista. Más allá de ese desencuentro, ayer se dieron los primeros choques públicos por el tema, mientras los politólogos afirman que el debate le sirve más al candidato blanco y que parece muy difícil que se termine concretando (ver recuadro).

PLAN. Penadés, Ana Lía Piñeyrúa y Javier García son los encargados de negociar por el Partido Nacional y ayer anunciaron que se acepta debatir. Los tres dirigentes se volverán a reunir hoy para definir un boceto de formato de debate, a presentar a Lacalle y Larrañaga.

El ex presidente ha manejado con su entorno una idea de debate desde hace meses: que las dos partes presenten diez preguntas por escrito para la otra fórmula, que se entregarán a un escribano en sobre cerrado y se abrirán en la noche misma del debate.

Pero en principio ese planteo no integra el menú que maneja el comando negociador del Partido Nacional y Lacalle le dijo a los dirigentes que aceptará "lo que negocien".

Hay cosas que definirá el ex presidente: un ejemplo es el lugar dónde se debatiría. En las reuniones los blancos han hablado de un "lugar neutral", como el Paraninfo o el Salón de Fiestas del Palacio Legislativo. Pero el candidato preferiría un estudio de televisión y, en ese caso, se podría sortear en qué canal se realizaría el debate.

Los blancos tampoco tienen preferencia sobre moderador y deben discutir si habrá uno o varios. Ayer hicieron público cuál debe ser el índice de temas: seguridad, empleo, educación, políticas sociales, política internacional, descentralización y gobernabilidad del país, con una óptica de "mirar hacia el futuro y no en torno a la comparación de gestiones".

En ronda de prensa, Piñeyrúa dijo ayer en la sede de la fórmula que la propuesta se toma "muy en serio" y Penadés aclaró que el Partido Nacional sigue prefiriendo un debate de candidatos, pero modificó su postura por "respeto a la ciudadanía", que debe estar "debidamente informada".

El jefe de campaña afirmó que los blancos reivindican el diálogo "no como sinónimo de pelea, circo ni paparruchada" y García explicó que quieren hablar "de los cómo y los para qué". Dijo, además, que el intercambio debe ser "serio" y "positivo", con "información".

En ronda de prensa en Treinta y Tres, Lacalle apuntó que ahora "la pelota está en la cancha del Frente Amplio", que debe contestar. "Suponemos que no demorarán esa contestación más allá del lunes, porque es bastante simple organizar un debate", indicó Lacalle.

DUDAS. En la dirigencia de izquierda reina un ánimo poco proclive al debate y creen que es un riesgo innecesario. Una fuente del Ejecutivo dijo a El País que, tras los dichos públicos de Jorge Batlle y de Lacalle sobre el arsenal de Feldman, "se enturbia la campaña" y el debate se hace "menos pertinente".

La dirigencia intermedia y de base cree que el debate no debería realizarse, aunque el comando lo aprobó. Michelini dijo a El País que, si los blancos ven el debate "como la última posibilidad y el manotón de ahogado", el Frente "descarta de entrada" participar. "Si la idea es un debate de fórmulas con las características civilizadas que los uruguayos tenemos, bien; porque el diálogo debe continuar", afirmó.

La izquierda dará prioridad a las propuestas y pedirá que no se pongan condiciones respecto a qué temas contestaría cada integrante de la fórmula. Penadés reflexionó que la postura de Michelini "no aporta nada" y es "un triste intento de abortar" el debate. "No lo pedimos ahora por desesperación; lo venimos pidiendo hace meses", afirmó.

VISIONES. Los politólogos coinciden que Lacalle tiene más para ganar que Mujica, porque va abajo en las encuestas y por su perfil presidencial.

Adolfo Garcé dijo a El País que el debate "es una oportunidad para Lacalle y por eso los blancos aceptan el debate de a cuatro". A juicio de Garcé, el debate es "un riesgo" para el Frente Amplio que, de todos modos, ya no puede rechazar de entrada y debe sentarse a negociar.

"Pero si Mujica se pone la ropa de presidente y logra encontrar la manera de salir bien parado, también es una oportunidad para consolidar la ventaja que tiene y afirmarse", opinó.

Para la politóloga Fernanda Boidi, el debate sería "muy moderado y conservador, con cosas muy acordadas previamente y muy poco ataque, porque los dos tienen más para perder que ganar". De todos modos, Lacalle y Larrañaga seguramente intentarán "apretar" a Mujica y Astori con temas "peligrosos", pero "ponerse a tirar bombas no parece razonable".

La politóloga indicó, además que el efecto de un debate suele ser moderado: "Para los convencidos, gana el suyo. Para los indecisos que no les importa la política, el debate no afecta. Sí afecta a un grupo más pequeño y sofisticado, pero para ellos el debate será sólo un elemento".

Antonio Caldarello, del Instituto de Ciencias Políticas, cree que las fórmulas están cruzadas: "En el Frente la solvencia y la seguridad están dadas por Astori. La fortaleza de Mujica sería la espontaneidad y un lenguaje llano si se manejan muchos tecnicismos. En cambio, en la fórmula blanca el candidato que se maneja con mayor solvencia sobre las políticas que quiere aplicar y cómo lo va a hacer es Lacalle, mientras la fortaleza de Larrañaga es la garra y el entusiasmo que pone a sus propuestas".

Juan Carlos Doyenart indicó que la fórmula Mujica-Astori hará hincapié en los éxitos de este gobierno y a la vez tendrá como debilidad "la credibilidad de Mujica como alguien capaz de ejercer el cargo de presidente de la República y por eso Mujica siempre pretendió ir a un debate con Astori y no solo".

Los expertos no creen que se concrete

Los politólogos coincidieron en que es poco probable que el debate se concrete y que el FA puede ser el que ponga más trabas con ese fin.

Para Adolfo Garcé "el debate puede naufragar" y el Frente "quizás pueda encontrar una manera elegante de complicar el debate y salir del problema, de modo tal que no se concrete sin tener que rechazarlo en forma directa".

Antonio Caldarello, del Instituto de Ciencias Políticas, afirmó que "es el PN el que está interesado" en debatir. "El FA no necesita de un debate para recoger ese medio punto que le falta; más bien un debate le podría abrir flancos", sostuvo. Por ello, "el FA va a poner condiciones que más le favorezcan y tendrá la última palabra, pondrá todas las trabas que pueda porque tiene poco para ganar. También va a depender de la necesidad y conveniencia que la fórmula nacionalista crea que le va a aportar el debate" para aceptar ciertas condiciones, agregó.

Fernanda Boidi (UM) también duda que haya una voluntad real de debate. "Igual ya se avanzó más que de cara a octubre. Cuando uno mide tanto las condiciones, se puede terminar desarticulando toda la movida, porque no hay acuerdo en la cantidad de minutos de réplica para cada uno o si es de parado o sentado", expresó. "Si la discusión rumbea para ese lado, seguramente no se llegará al debate porque lo que se busca es no llegar al debate. Hay que esperar", concluyó.

Juan Carlos Doyenart dijo que "el FA quiere un debate cruzado de agenda cerrada y el PN quiere un debate abierto que no esté cruzado. Las diferencias son profundas para que haya un acuerdo y el debate se haga", declaró. "A la formula del PN siempre le sirve el debate, porque es una posibilidad de ponerse a tiro", apuntó el politólogo.

"Que no sea de agravios"

Pedro Bordaberry pidió que el debate no sea de agravios y ataques, sino de propuestas, "esas que aún faltan todavía". Al ser consultado si el pasado de ambos candidatos puede jugar en el debate, dijo que "depende como se encare", y dijo que no debe ser un programa "para levantar el rating, viendo como se golpean los políticos, se dicen cosas desagradables y la gente aplaude". Señaló que los debates deben servir para clarificar propuestas y principios. "Con nosotros nadie quería debatir, ni de a dos ni de atrás", señaló.

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