BUENOS AIRES | La justicia Argentina comenzó ayer el proceso contra el último dictador de Argentina, Reynaldo Bignone, y otros seis ex militares y un ex policía acusados de 56 casos de secuestros, torturas y asesinatos en Campo de Mayo. Bignone está acusado de allanamientos ilegales, privaciones de la libertad y torturas cometidas entre 1976 y 1978 en distintas instalaciones de Campo de Mayo, la mayor guarnicición del ejército.
El ex presidente militar, de 81 años, y quien cumple prisión preventiva domiciliaria, dio la orden en 1983 de destruir la documentación sobre violaciones a los derechos humanos cometidos en la última dictadura militar (1976-1983).
Dentro del recinto donde se desarrolla el proceso judicial se encontraban familiares de los desaparecidos que portan letreros y fotos de sus seres queridos. Una de las querellantes, Taty Almeida, dijo que el proceso judicial es un "logro y un momento histórico". La integrante de la agrupación Madres de Plaza de Mayo afirmó que esperan cadena perpetua para Bignone. La sentencia del juicio se dará a conocer en febrero próximo, estima el abogado Pablo Llonto, quien representa a algunos de los familiares de desaparecidos.
El proceso contra los acusados se abrió en 2003 y ha tardado seis años en llegar a juicio oral, debido a distintas leyes e indultos que exculparon a los militares y que finalmente fueron anulados. Bignone, quien fue presidente de facto entre 1982 y 1983, año en que traspasó el poder al mandatario elegido democráticamente Raúl Alfonsín, firmó la ley de amnistía para los implicados en desapariciones y homicidios, que después fue anulada por el Parlamento.
Junto a Bignone están acusados Santiago Riveros, Eugenio Guañabens Perelló, Jorge García, Eduardo Alfredo Espósito y Fernando Ezequiel Verplaetsen. AP