El long play se adueña del Museo del Gaucho

Exposición. Una larga historia contada en unos 200 vinilos

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CARLOS REYES

"Va a ser una muestra interactiva, vamos a bailar tango, rock, para que sea algo distinto: una exposición con vida, no sólo de cosas colgadas sino que tenga alma", afirma Alberto Dorta, coleccionista de long plays.

Él se refiere a Su majestad el LP, que el miércoles 11 a las 20 horas se inaugurará en el Museo del Gaucho (18 de Julio 998), donde además de bailar, habrá unas palabras a cargo de José María Reyes Delgado. Allí se expondrán más de 200 discos, piezas por las que los coleccionistas llegan a pagar pequeñas fortunas.

"El concepto, al margen de la importancia del artista, es el arte de tapa. El LP suele tener doce pulgadas, prácticamente 30 centímetros de lado, y eso hace lucir la carátula. Y esta exposición pasa mucho por lo visual. Al LP lo daban por muerto hace diez años, y hoy está vivito y coleando: también el arte de tapa ha logrado batallar contra el CD, que en su pequeñez de dimensión, la tapa pasa a ser irrelevante", explica Dorta.

Organizada en las tres habitaciones de adelante, en el primer piso del museo, la muestra cuenta con distintas áreas temáticas. Una parte es netamente técnica, y expone todos los formatos de disco, desde fines del siglo XIX hasta el long play. "Con él se logra el súmmum: por eso se llama Su majestad el LP", dice Dorta entusiasmado.

Otra parte está dedicada a las grabaciones para películas, puesto que como señala el coleccionista, la música y el cine fueron las dos grandes manifestaciones artísticas del siglo XX, y en los discos de películas ambas se dan la mano.

El rock nacional tendrá también su vitrina (infaltables los Shakers) y un gran sector estará dedicado a los discos infantiles. "Armar esto implicó poner en juego la subjetividad, y va a haber grandes ausencias, pero quisimos dedicarle un rincón especial a los niños, con discos de los cuentos infantiles, aun quitando espacio para otros tipos de discos. Pero lo hacemos con muchísimo gusto, porque esto es para que los mayores puedan recordar, pero pensando también en el futuro, en los niños y jóvenes".

Entre las piezas más raras, que Dorta tuvo que elegir de su colección de 14 mil discos, hay primeras ediciones de los Beatles, James Dean, Marlon Brando y otras joyas que pasan los mil dólares. "Lo más caro es Elvis: es un fenómeno que no se puede entender. Sus discos valen hasta cinco mil dólares".

Dorta (Montevideo, 1945) fue flechado por el LP cuando sus padres le regalaron el primer ejemplar, a los 11 años. "Mi madre escuchaba música clásica, mi padre jazz y yo me enganché con el rock, que era el ritmo de moda", recuerda el coleccionista, que desde hace 24 años tiene un puesto en la feria de Tristán Narvaja, a la altura del 1722 de esa calle.

Él vive en una casona antigua, donde una habitación está tapada de discos. "No uso computadora, trabajo a la antigua. Tengo todo ordenado por estilos. Me piden de jazz, voy derechito, y lo saco en seguida. La feria es el lugar ideal para vender discos: lo que más buscan es rock. Tengo una cantidad de amigos: yo les llamo así a mis clientes, porque charlo con ellos y me aportan mil datos, y uno va enriqueciendo los conocimientos".

Regreso con gloria

Pese a que su formato analógico permite registrar unos 25 minutos por cara, el long play tiene sus defensores a ultranza. La mayoría son de vinilo, aunque los coleccionistas saben que hay de plástico y de aluminio. Su comercialización comenzó en 1948 y desde entonces arrancó una carrera ascendente, que hacia mediados de los `80 declinó. Sin embargo los disc jockeys los adoran, y su venta comenzó a repuntar seriamente en los últimos años.

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