Luis Alberto Lacalle
El próximo domingo 25 de octubre estamos convocados a concurrir a las urnas, en forma obligatoria, para expresar nuestra voluntad política. Seguramente, treinta días después lo estaremos nuevamente. Será esta la tercera vez que el acto electoral se desarrollará bajo el nuevo régimen constitucional aprobado por el plebiscito del año 1996 que varió sustancialmente los aspectos formales y sustanciales de la expresión máxima de la ciudadanía. Hasta ahora se han dado las dos opciones posibles que marca la ley. En la ocasión de 1999 ninguno de los candidatos a presidente obtuvo la mayoría absoluta de los sufragios y debió acudirse a una definición entre los dos más votados en el siguiente mes de noviembre. En cambio, en el 2004, el Dr. Vázquez y su fuerza política lograron la preferencia mayoritaria absoluta en la "primera vuelta". Probablemente que en los días que nos esperan será aquel el escenario, a estar por las mediciones de opinión en general.
Todo tipo de especulaciones y opiniones de científicos políticos, aficionados, periodistas y dirigentes, se tejen alrededor de lo que podrá ocurrir. La gran novedad es que ya ha gobernado el Frente Amplio y que se puede analizar su capacidad para ejercer el poder así como someter su período, a un balance final. Esta es un característica fundamental de estos tiempos, sobre todo habida cuenta de que este fue distinto en aspectos sustanciales, tales como haber dispuesto el gobierno de mayoría absoluta en el Parlamento, haber gozado de los vientos favorables de la economía hasta hace un año y no haber tenido control minoritario en los entes autónomos.
Con todo respeto por las demás fuerzas políticas, el escenario ofrece un claro panorama dual, en el cual el FA es el preferido y el retador con posibilidades de alcanzarlo es el Partido Nacional. Ello es claro para el día 25 aunque, al elegirse ese día las Cámaras, es más compleja la opción, enriquecida por las preferencias que cada elector tiene por diputados y senadores de su simpatía. Es decir que aunque lo principal es la elección del Poder Ejecutivo, el "paquete" electoral tiene varios centros de atención aparte del mencionado. Otra cosa muy distinta es la jornada del 29 de noviembre, centrada sola y absolutamente en el enfrentamiento de las formulas presidenciales, sin lema, sin partido, libradas a sus propias fuerzas o debilidades.
Aparte de este previsible camino, se ha producido un cambio cualitativo de importancia que es el objeto de este razonamiento. Cuando el FA eligió al Senador Mujica como candidato, se produjo la inevitable comparación con el actual presidente, su manera de ser, su nivel de expresión, su conducta y se dijo, con razón "Mujica no es Vázquez" y ello afectó fuertemente a los votantes del conglomerado de izquierda.
La notoria preferencia del Presidente por otro candidato a sucederle, acentuó ese sentimiento. Llegaron luego las múltiples, confusas y contradictorias publicidades de los programas surgidos ante todo, del Congreso del FA, luego de declaraciones del Senador Mujica y seguidos por documentos que debieron ser aclarados, corregidos y recortados, ante las obsoletas, cuando no imposibles propuestas.
Pero "el diablo metió la cola" y aparecieron horas de grabaciones publicadas bajo la forma de libro, en las que el Senador Mujica expresa libremente su pensamiento acerca de múltiples temas, muchos de ellos de importancia en cuanto a definiciones en lo social y económico. Libre y voluntariamente se definió a sí mismo y elaboró su real pensamiento político. Se convirtió este libro en un eje fundamental para juzgar al postulante y se constituyó en un cambio cualitativo en lo que a las opciones político-electorales se refiere. No fue la declaración repentina ni la grabación subrepticia, cuando no clandestina, a la que todos estamos sometidos en este tiempo de grabadores escondidos y exigencias de definiciones momentáneas, poco propicias a la reflexión. Fueron horas de disquisiciones y reflexiones profundas y prolongadas, una autodefinición completa y larga.
De este episodio surge para nosotros un panorama de opciones distinto y claro en cuanto a la sociedad que imaginan y desean los candidatos del Partido Nacional y los del Frente Amplio. La ya incipiente deriva hacia las formas de populismo del tipo del Presidente Chávez, la reiteración del pensamiento sesentista en cuanto a la propiedad, la opinión acerca de los demás sectores del propio FA, las ideas respecto de la pretendida fobia hacia el trabajo de nuestros compatriotas y muchas más definiciones, muestran y demuestran la enorme distancia que separa al actual gobierno del Dr. Vázquez de un posible mandato del Senador Mujica.
Es por ello que hemos intentado aclarar las opciones, calificándolas como una elección entre el "espacio republicano" y el "populismo". Los conceptos pueden afinarse, pero creemos que son de suficiente claridad como para mostrar la distancia que las separa. El populismo que gobierna en Venezuela, Bolivia y Ecuador tiene características comunes. La reforma de la Constitución de cada uno de esos países redefinió las bases institucionales y sociales de los mismos , ingresando al socialismo y estatizando. En los tres se practica la presión sobre los medios de prensa y la alineación internacional en función de pretendidas identidades ideológicas. Todos rechazan las relaciones con los EE.UU., y resucitan conceptos de la guerra fría. Compran armas y amenazan con guerras, descalifican a la oposición y pretenden la permanencia indefinida en el poder. El candidato del FA se aproxima mucho a estas definiciones, con las diferencias propias de nuestra comunidad política. En lo que definimos como el espacio republicano, estamos los partidos y aun parte del FA que creen en la democracia representativa, en la libertad de los medios de comunicación, en nuestro rechazo a la reelección, en la propiedad privada y en el descarte de la lucha de clases por vetusta, dañina e inútil.
La opción del 25 debe tener en cuenta estas características, tanto para elegir el Poder Ejecutivo como para votar legisladores. Por supuesto que el 29 de noviembre será aún más clara la disyuntiva, pero de ella nos ocuparemos el 1º de noviembre, nuestra próxima colaboración.