Mientras los propios frenteamplistas reconocen que en el tema de la seguridad el gobierno registra su mayor deficiencia y la fórmula presidencial, que se dice continuadora de la actual, sale a pregonar soluciones como si fueran unos recién llegados, la población se debate en un estado de indefensión y de abandono que no registra antecedentes.
Las declaraciones de los damnificados, reclamando con angustia un resguardo del que carecen; los locales enrejados; los comercios que no abren sus puertas sino una pequeña ventana para atender el público, se están repitiendo en todos los barrios de Montevideo, pese a la buena voluntad de las autoridades y los mejores propósitos de algunos jerarcas, a los cuales el tema se les sigue yendo de las manos. Todo sigue igual.