La cónsul uruguaya en San Pablo, Brígida Scaffo, negó ayer estar involucrada en actividades ilícitas con un cambista uruguayo del mercado negro ("doleiro" en Brasil), tal como lo había consignado el diario Estado de Sao Paulo el jueves.
Este es el segundo episodio turbio que protagoniza Scaffo en menos de dos años, ya que en enero de 2008 fue indagada en Argentina por presuntas maniobras irregulares por la nacionalización de un vehículo de lujo que compró libre de impuestos. Consultada ayer por El País digital, Scaffo confirmó que había dialogado con el cambista uruguayo Ricardo Allende, quien era investigado por la Policía Federal de San Pablo, pero que no sabía que el hombre trabajaba de forma ilegal. Según el diario paulista, Scaffo fue citada a declarar por este episodio.
Allende era investigado por la Policía como cabeza de una organización criminal involucrada en la evasión de impuestos y el lavado de dinero.
Como resultado de la investigación policial, se pidió la prisión de Allende, quien actualmente está fugado.
El 30 de marzo la Policía Federal grabó una conversación de 13 minutos entre Scaffo y Allende, en la que la diplomática negociaba el envío de US$ 28.000 a Montevideo. En Brasil, el envío de remesas debe ser declarado y pagar impuesto a la renta.
Según consigna el diario paulista, durante la conversación, Scaffo afirmó que había "un dinero en el cofre, dólares, que tendría que hacer llegar". Allende le contestó: "Esto no es oficial, dar un recibo es muy complicado. El problema es el recibo en San Pablo (...) Lo que sucede, Brígida, esto es en confianza, jamás en la vida di un recibo en San Pablo".
Para el matutino, la Policía Federal afirmó que "queda claro que Brígida tiene absoluto conocimiento de que se trata de una operación ilegal, pues ella misma habla varias veces al respecto", y que "queda en evidencia que no es la primera vez que ellos realizan una operación financiera marginal".
El dinero procedía de una herencia de una uruguaya que murió en Brasil, que quería donarla al Cottolengo Don Orione y a dos hospitales de Salud Pública. Scaffo había sido designada como testaferro de la uruguaya, y debía hacer llegar el dinero a esas instituciones y luego presentar ante la Justicia brasileña la documentación que demostrara que se había efectuado la transferencia. "Los que estaban recibiendo el dinero querían gastar lo mínimo indispensable, y busqué todas las maneras posibles de que no les costará más", afirmó Scaffo a El País digital.
Finalmente, la diplomática realizó la transferencia a través del banco HSBC, luego de consultar en otros bancos.
Según afirmó Scaffo, en uno de los bancos le cobraban el 30% del monto de la transferencia.
Argentina. En tanto, en enero de 2008 Scaffo fue investigada por la Justicia argentina en el marco de una maniobra que involucraba a varios embajadores y diplomáticos en ese país. La investigación se centraba en la compra por parte de diplomáticos de varios automóviles de lujo sin impuestos, y luego nacionalizados a ese país, una maniobra que viola la normativa vigente.
Scaffo fue investigada por la compra de un Mercedes Benz SL 55. Además, otros tres funcionarios uruguayos fueron investigados por compras de automóviles de lujo.
La norma argentina indica que los autos comprados con exención de impuestos pueden ser vendidos luego de cuatro años de uso. En este caso, se constataron ventas antes de los tres meses.