Laureano Büttenbender
Las faenas están altas pero se envían a frigorífico animales más livianos y hay una alta presencia de vacas. En el Instituto Nacional de Carnes consideran poco probable un desfasaje de la oferta en los próximos tres años por falta de terneros.
El responsable del Área de Información y Análisis Económico del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Pablo Caputti, aseguró que se transita por una entre zafra atípica, con niveles de faena de 40.000 a 45.000 cabezas, superior a las 30.000 a 35.000 cabezas que sería lo más normal.
La industria frigorífica uruguaya tiene una capacidad de faena de hasta 70.000 cabezas, por lo que nunca las restricciones vienen por el lado industrial, sino por el lado de que no hay suficientes animales o porque los productores no consiguen los precios pretendidos.
La cuestión, según Caputti, es que tenemos un año atípico en el que se atrasó la producción y en el que se esperaba una faena de 1,2 millones de cabezas en el circuito industrial, similar a la del año anterior. Hasta ahora se llevan 1,6 millones de cabezas de bovinos faenadas y en la misma época del año anterior se mataron 1,65 millones, por lo que aparece un atraso de 3% en cabezas.
Según la visión del jerarca del INAC, "vamos a cerrar el año con una faena similar a la de 2008".
Sin embargo, aseguró observar una composición de la faena muy diferente. "En el promedio de los últimos cinco años la faena estaba compuesta por un 51% de novillos y 47% de vacas, pero si se observa este año hay un porcentaje más alto de vacas, porque el productor ganadero deja el pasto para la categorías que le rinden más. Por eso este año en Uruguay hay una composición de la faena de 53% de vacas y 46% de novillos, es decir prácticamente lo inverso a lo histórico".
CAÍDA DE OFERTA. En cuanto a lo que se puede esperar dentro de tres años en función de una eventual falta de terneros, Caputti fue enfático al señalar que no cree que haya un faltante.
A su juicio, el gran impacto de la sequía fue en el entore de verano. Eso quiere decir que los datos oficiales y extraoficiales hacen pensar en una preñez del 63% al 64%. Si se da la diferencia histórica entre preñez y destete de 11%, estaríamos en un destete del 52% al 54%. Si se aplica mecánicamente eso a un stock de vacas de 4 millones, tendríamos 2,3 millones de terneros, proyectó Caputti.
Sin embargo, el jerarca advierte que los productores no se quedan quietos y muchos hicieron un segundo entore en el invierno, por lo que el faltante hay que verlo como "un agujero en la capa de ozono que se empieza a cerrar a través de cuatro o cinco mecanismos".
El primero es un segundo entore que, por poco que rinda, son 150.000 terneros más, lo que reduce significativamente el esperado faltante de oferta para dentro de dos o tres años.
El gran problema es que, en muchas zonas del país, la máquina productiva como lo son los vientres, está dañada.
Si la primavera viene buena algunos ganaderos podrán ir recuperando lentamente la condición corporal de las vacas de cría -las más afectadas por la sequía- y volverlas a preñar una vez recuperadas. Otros apelaron a las raciones y concentrados para evitar mayores daños en la condición corporal.
En otros casos, gran parte de esas vacas fueron enviadas a frigorífico y faltarán en el rodeo, por lo que la producción de terneros seguirá siendo incierta.
Muchas vacas que estaban preñadas se enviaron a faena como vaca gorda porque también se precisaba hacer caja en los predios ganaderos y representaban una buena opción.
De este modo, los productores le daban cabida en el campo a las categorías más sentidas. Estas situaciones también explican la alta faena de vacas que se está dando en el 2009, aunque se estima que no será un récord.