AGENCIAS Y EL PAÍS
Mientras que la presencia de Brad Pitt sacude el festival de cine de San Sebastián desde ayer, Ricardo Darín se prepara, más discretamente, para presentar allí mismo, mañana, su última película.
El pelotón de "bastardos" asesinos de nazis de Quentin Tarantino llegó ayer al Festival de Cine de San Sebastián, donde el director y su estrella, Brad Pitt, revolucionaron el certamen donostiarra. El alocado y violento viaje de Tarantino a la Segunda Guerra Mundial eclipsó este viernes incluso a la película "oficial" de inauguración, Chloe del director canadiense Atom Egoyan, y su protagonista movilizó a las fans, que le han seguido desde su llegada a San Sebastián a primera hora de la tarde.
Desde el primer momento, Tarantino y Pitt dieron una muestra de la buena relación que existe entre ellos y que se extendió al rodaje. "Fue muy divertido, fue realmente divertido", afirmó Pitt, añadiendo que "cuando Tarantino está en el plató es todo energía". Para Tarantino, "el plató es como una iglesia y él es Dios, y siempre aprendes algo de Dios", bromeó el actor. Pitt encarna en al teniente Aldo Raine, el jefe de un grupo de soldados judíos estadounidenses dedicados a matar alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.
"Ojalá fuera Aldo Raine", lanzó Tarantino entre risas, en una multitudinaria rueda de prensa. En esta instancia muy distendida, Brad Pitt no pudo evitar las preguntas sobre su vida privada y su famosa pareja, Angelina Jolie, dejando claro que en estos momentos su principal preocupación es proteger a sus hijos.
"Se trata sobre todo de proteger a los niños. Disfrutamos mucho con nuestro lado público, pero también queremos asegurar una vida privada", afirmó el actor, quien es padre de seis niños con su pareja Angelina Jolie. El actor incluso se refirió a sus hijos para asegurar que intentan imitar el acento sureño que le dio a su personaje, en una película donde gran parte de su atractivo se basa en los idiomas y los juegos con los mismos.
Argentino. Mientras tanto y con un perfil más bajo, el actor argentino Ricardo Darín se prepara para convertirse en una figura fuerte mañana. Darín tendrá doble participación en esta 57ª edición del festival, con El secreto de sus ojos, sobre la historia de un hombre que rememora un pasado de amor y muerte a raíz de un crimen ocurrido hace 25 años.
Esta película del director argentino Juan José Campanella, quien también asiste al festival, será una de las 15 que competirán en la sección oficial por la Concha de Oro, el máximo galardón.
El actor argentino también tendrá presencia en El Baile de la victoria, del español Fernando Trueba, sobre varios personajes que circulan en los primeros años del regreso de la democracia en Chile, y que estará fuera de concurso.
San Sebastián se extenderá hasta el 26 de septiembre y cerrará con Mother and Child, nuevo trabajo de Rodrigo García, hijo del premio Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez. Este film está producido por el mexicano Alejandro González Iñarritu y protagonizado por Naomi Watts, una de las estrellas que visitará el norte de la península, junto con John Cusack.
A pesar de su impacto mediático, el festival no ha escapado a la realidad. Este año la crisis le ha obligado a reducir en un día su duración. "La prioridad era mantener la calidad del cine", afirmó el director del certamen donostiarra, Mikel Olaciregui. En un año en que la crisis financiera ha tocado todos los sectores, el Festival, con su presupuesto recortado, ha optado por "menos cócteles", según Olaciregui.