Esta noche, el pueblo judío celebra un nuevo aniversario -con cambio de década incluido- de la creación del mundo.
El Año Nuevo Judío o Rosh Hashaná simboliza un nuevo ciclo en la creación y la llegada del Tishrei, el primer mes del año.
El rabino Eliezer Shemtov explica: "No sólo se conmemora la creación del mundo, sino más específicamente el sexto día de la creación. El día en el cual el hombre fue creado. Entonces el Rosh Hashaná viene a ser en realidad el aniversario de la creación del hombre. Sin el hombre, el mundo no llega a ser funcional, no tiene sentido. El objetivo de la creación del mundo es, justamente, lo que el hombre pueda aportar, que es la decisión entre el bien y el mal".
Lo primero que hace el hombre, según los preceptos que señala la religión, es coronar a Dios como rey. Ese es el elemento que en cada fin de año, el pueblo reafirma como lo marca la tradición.
Luego de la puesta de sol, las familias se juntan a festejar en sus casas y cenan todo tipo de comidas típicas. "En Rosh Hashaná es costumbre comer alimentos que simbolizan dulzura, bendiciones y abundancia. Mojamos la Jalá (pan trenzado) en miel, y después, en la primera noche, comemos un trozo de manzana que también remojamos en miel. Antes de comer de ella, decimos las bendiciones correspondientes. Otras costumbres incluyen comer la cabeza de un pescado, granadas y zanahorias", explica la página de la organización Beit Jabad en Uruguay.
Además, en las sinagogas se escucha el sonido del shofar, un instrumento de viento confeccionado a partir de las astas del carnero.
"El shofar anuncia la coronación del rey y a la vez el llanto en el alma del hombre que busca a Dios. También conmemoramos este año los 3322 años de que el pueblo recibió los Diez Mandamientos", explica también el rabino Shemtov.
Precisamente, la Beit Jabad desarrolla una serie de actividades para niños de los institutos de la congregación en la cual se hace un taller de construcción de shofar, previo al fin de año.