Dos potenciales conflictos en sectores claves como la salud y la educación, fueron desactivados en plena campaña electoral. Las sindicatos se declaran conformes con los logros y desde el gobierno se afirma no se cedió "en nada que no corresponda".
Los funcionarios de Salud Pública iban a la huelga, al conflicto por tiempo indeterminado. Amenazaban con ocupaciones y huelgas de hambre, pero todo quedó en la nada luego de aceptar un acuerdo con el directorio de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) que, según dicen los dirigentes del sindicato, recoge importantes avances en los ejes temáticos de su plataforma.
Por su parte, los profesores de Secundaria desactivaron ayer una serie de paros zonales a lo largo de una semana que afectaría a todos los liceos del país a 39 días de las elecciones nacionales. La decisión fue tomada luego de firmar un acuerdo en el que las partes involucradas rescatan que favorece la estabilidad laboral de los docentes.
Desde ambos gremios se reconoce que se pasó de una "negación total" a sus reclamos a la contemplación, pero evitan hacer lecturas (por lo menos públicamente) sobre motivaciones electorales.
"Se bajaron los pantalones, es evidente que la decisión de acordar fue del monarca (por el presidente Vázquez), la directora de Secundaria, Alex Mazzei, es de su extrema confianza. En las negociaciones les recordamos que al final de los gobiernos de Sanguinetti y Lacalle hubo huelgas y movilizaciones de los gremios de la educación y perdieron las elecciones", confesó ayer a El País un sindicalista de la Federación Nacional de Profesores de Educación Secundaria (Fenapes).
El comentario se produjo una hora antes de suscribir el acuerdo entre el Consejo de Educación Secundaria (CES) con la Fenapes, que desactivó una movilización que duraría más de una semana y amenazaba con prolongarse.
Consultado por El País sobre posibles concesiones del gobierno ante los reclamos sindicales a los efectos de no entorpecer con conflictos el clima de campaña electoral, el ministro de Trabajo, Julio Baráibar, respondió: "No creo que el gobierno haya cedido en nada que no corresponda".
Salud. Desde la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP) se habla de una "victoria política" del sindicato, aunque la dirigente sindical Beatriz Fajián reconoció en entrevista con el programa radial No Toquen Nada que "no era el momento político para presionar". De todas formas, el sindicalista Marcelo Spósito, dijo a El País que se pasó de la "negación total de los reclamos, a un acuerdo que recoge prácticamente lo mismo que antes nos negaban".
Las principales reivindicaciones de los funcionarios de la salud era una readecuación salarial para quienes trabajan más de 36 horas semanales y el reconocimiento de un sistema de licencias por enfermedad. En ambos puntos hubo avances que desactivaron la huelga.
El ministro Baráibar rechazó que el acuerdo se haya producido para tranquilizar a un sector de trabajadores a poco de las elecciones. Los acuerdos "responden a que (los trabajadores) tienen razón". Dijo que no se pudo resolver antes "porque no había rubros, por eso no se le pudo dar una reparación" en ese momento. "Hay una realidad: un trabajador que trabaja 36 horas no puede cobrar lo mismo que el que trabaja 30".
Agregó que lo "importante" es que se llegó a un acuerdo y aclaró que fue "todo dentro de la ley como debe ser. Acá no se sacó nada de ninguna lata en particular".
El conflicto de los funcionarios de Salud Pública comenzó en la segunda quincena de julio y se extendió hasta el martes pasado. En el medio hubo 10 paros nacionales y la amenaza constante de una huelga. También fue desactivado ayer el conflicto que mantenían los funcionarios del Hospital de Ojos y ahora se retomarán las operaciones.
Educación. La directora general de Secundaria, Alex Mazzei, aseguró ayer frente a delegados de Fenapes que lo más destacado del acuerdo al que arribaron es que ambas partes coinciden en que es muy importante la estabilidad laboral de los docentes y aseguró que el sindicato reconoció que la administración avanzó en infraestructura, planes de estudio y concursos.
Por su parte el vocero de Fenapes, José Olivera, uno de los firmantes, subrayó que los docentes buscaban un acuerdo como parte de un proceso de mejoramiento de la calidad laboral y que no lesionara los derechos adquiridos por los docentes.
"Queremos resaltar que hemos inaugurado en la ANEP un ámbito privilegiado para el diálogo con la negociación colectiva para el sector público. Las condiciones de trabajo son materia de negociación. En esto hay total coincidencia entre la administración y los trabajadores en que el acuerdo es la mayor conquista para el mediano y largo plazo", dijo Olivera.
Cuenta regresiva para el Clínicas
"Prácticamente los almacenes del hospital están vacíos de materiales. Estamos en una cuenta regresiva", dijo a El País el dirigente de la Unión de Trabajadores del Hospital de Clínicas (UTHC), Alfredo Alemán, para graficar la situación que atraviesa el centro asistencial que sólo cuenta con presupuesto para seguir funcionando hasta fin de mes.
Por eso la Comisión Directiva del hospital solicitó a la Universidad de la República un refuerzo presupuestal de $ 15 millones, aunque esta cifra signifique un nuevo "parche" a los problemas económicos y no una solución de fondo.
"Esa plata alcanza solo para un mes. Si el 15 de octubre no se firmó el convenio con ASSE hay que volver a pedir $ 15 millones más para noviembre y así la llevaremos hasta quién sabe cuándo", protestó Alemán.
El convenio con las autoridades sanitarias -por el que se formaliza el ingreso del Clínicas al Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) y se destina una partida de $ 35 millones- fue rechazado por la Universidad, pues considera que "lesiona" la autonomía universitaria. "Hay una responsabilidad del rector (Rodrigo Arocena) porque no ha movido un solo dedo para hacerle una modificación al convenio", dijo Alemán. El gremio del Clínicas se reunirá hoy para evaluar acciones.