Editan el guión del nuevo film de Quentin Tarantino

Guerra. "Bastardos sin gloria" muestra la historia vista por él

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MATÍAS CASTRO

Si en Hollywood hay un director tan cuestionado como reverenciado, es Tarantino. Su nuevo film, "Bastardos sin gloria", se hizo esperar y no llega a Uruguay hasta noviembre. El guión está desde ayer en las librerías.

Publicado por Sudamericana, el guión de Bastardos sin gloria ofrece un modo distinto de acercarse al cine de Tarantino. Es cierto que cualquier guión de un autor de cine editado en formato libro, ofrece lo mismo, pero en el caso de este realizador permite dos cosas: la posibilidad de acercarse un poquito al funcionamiento creativo de su alabada cinefilia y también poder comenzar a saborear una posible polémica que, críticos que ya tuvieron oportunidad de ver el film, vaticinan.

Habitualmente las ediciones en libro de los guiones, incluso la que se hizo de la película uruguaya Whisky, no contienen exactamente el mismo texto que se utiliza en el film. Esto no quiere decir que se cambien los argumentos, sino que los guiones cinematográficos son documentos de trabajo y no textos de lectura masiva, por lo que se suelen publicar versiones más literarias, parecidas a los libretos teatrales.

Tarantino, precisamente, ha cosechado fama masiva con sus diálogos, aunque parte de la crítica reniegue de esta apreciación, diga que la masa se equivoca y que el verdadero valor de su obra pasa por lo estrictamente visual. Y el libro explota eso en gran medida, aunque incluye algunos pequeños detallecitos de cámara que no entorpecen para nada la lectura de parte de alguien que no está interesado o no conoce las expresiones utilizadas en el cine.

Basta leer el primer capítulo, donde se detalla la escena en que un grupo de soldados nazis, encabezados por un verborrágico cazador de judíos, entra a una vivienda rural para interrogar a un sospechoso de proteger gente. Al leer el transcurso del diálogo, con apuntes sobre las acciones del personaje, es fácil imaginarse la escena filmada, con sus tiempos, las pausas y los gestos de los actores. Aunque no se haya visto aún la película.

Tarantino le hace decir lo que él quiere a los personajes históricos que toma, e incluso se permite unos cuantos apuntes que merecerán más de una discusión. Goebbels, por ejemplo, dice: "Nosotros, los alemanes, miramos hacia el futuro, no hacia el pasado. Esa era del cine alemán está muerta. El cine alemán que estoy creando, no solo será el cine de Europa, sino la única alternativa que le quedará al mundo ante la degenerada influencia judía de Hollywood". Las posibles lecturas y polémicas no acabarán en apuntes como ese, sino que se podrían extender al tratamiento histórico que le da a la Segunda Guerra y a sus protagonistas.

Tras tantos años del cine tomando a la Segunda Guerra Mundial con gran solemnidad y dramatismo, Tarantino se permite convertir el asunto, al menos parcialmente, en un enfrentamiento de archivillanos contra héroes duros. El teniente Aldo Raine le pide a cada uno de su escuadrón de bastardos cien cabelleras nazis. Hitler, en otra escena, grita fuera de sí: "!Están masacrando a mis hombres como si fueran carnada para pescar!... Los voy a colgar desnudos, por los pies, de la torre Eiffel. Y después arrojaré sus cuerpos en las alcantarillas para que las ratas se hagan un festín". Y esa es solo una de las puntas que tiene el guión, y que sin dudas tendrá la película, que se estrenará en Uruguay, tentativamente, el seis de noviembre.

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