El próximo 25 de octubre los uruguayos no sólo votan una fórmula presidencial y un Parlamento, sino que tienen que pronunciarse a favor o en contra de dos iniciativas que se plebiscitan: la anulación de la Ley de Caducidad y la reforma constitucional que habilita el voto de los uruguayos que residen en el exterior.
En nuestro país, la participación en plebiscitos y referéndums es obligatoria, con la excepción de los actos de adhesión a iniciativas populares donde el voto es voluntario, justamente porque lo que relevan es el interés de la ciudadanía en que esa iniciativa se someta a consulta popular. La participación electoral en los plebiscitos y referéndums que han sido realizados desde la apertura a la democracia nunca fue inferior al 83% de los habilitados, y llegó hasta el 92%, cifras similares a la participación en elecciones nacionales.
En esta oportunidad, solo habrá papeletas por el Sí, es decir, para aprobar los plebiscitos. Los ciudadanos que quieran anular la Ley de Caducidad deberán poner en el sobre de votación la papeleta rosada, mientras que si quieren que la ley se mantenga no tienen que poner nada. Lo mismo sucede con el plebiscito para habilitar el voto epistolar de los compatriotas que viven en el exterior. Si el votante está a favor, deberá incluir la papeleta blanca, si está en contra no deberá poner nada. Es importante aclarar que no votar en el plebiscito, o votar en blanco, cuenta como un voto en contra. También pueden incluir la papeleta de un plebiscito y no del otro: en ese caso votan por sí solo en uno de ellos, y en contra del otro.
Para la aprobación de cualquiera de los dos plebiscitos (es decir, para que la Ley de Caducidad sea anulada y para habilitar el voto desde el exterior), las papeletas por el Sí en cada caso deben superar el 50% de los votos válidos.