Crisis global | La opinión del experto

¿Visitando Nueva York se advierte la intensidad de la crisis que sufre Estado Unidos, o a simple vista el viajero no advierte la magnitud de los efectos que la debacle financiera ha causado allí? Andrés Escardó acaba de volver de la Gran Manzana y nos lo cuenta.

Los estadounidenses todavía son pesimistas

Cuando uno se inserta en el remolino que genera una metrópolis como la ciudad de Nueva York, todo conspira para creer que la crisis no alcanza a la mayoría de los estadounidenses. Pero como sucede en toda comunidad, sin distinciones de tamaño, es cuando se conversa íntimamente con los individuos que la conforman que se comprende la real dimensión de sus problemas.

En esas charlas fácilmente se puede concluir que la mayor preocupación que tienen hoy los estadounidenses es el empleo y si bien los indicadores macroeconómicos, incluidos los del mercado laboral, muestran cierto respiro, las dudas todavía persisten, sobre todo si se considera que en la economía real no se percibe aún una mejoría en las condiciones de las personas.

Es en base a este estado de ánimo, que los datos más recientes reflejan que los consumidores estadounidenses aún se comportan con cautela y precaución. Si bien pueden llegar a ser un aliciente para los estadounidenses los programas de estímulo económico -como el insistente Efectivo por Chatarra para el cambio de automóviles nuevos por usados-, así como los positivos reportes financieros de las empresas para el segundo trimestre del año que han dado sostén a la recuperación de los mercados accionarios, es solamente cuando se desate la fuerte demanda contenida que existe que avistaremos la tan esperada recuperación de la economía del país.

Por otra parte, las mejores noticias para el estadounidense común han venido por el lado de los indicadores del mercado inmobiliario, increíblemente donde se desató la crisis. La confianza en el sector alcanzó en julio su mayor nivel desde el mes de septiembre, una vez que las ventas se incrementaron y un número mayor de estadounidenses expresó su interés en lanzarse al mercado. Bajos precios y una mejoría en las condiciones del crédito han ayudado a estabilizar ese mercado, el que verificó cuatro años consecutivos de pérdidas.

Entonces, en la medida que se termine de afianzar este último sector y que el desempleo y el gasto de los consumidores dejen de ser factores contra la reactivación, es que las expectativas en cuanto a la recuperación de "la economía real" comenzarán a ser cada vez más optimistas entre los estadounidenses, manteniendo a su vez la racha alcista de los mercados.

Andrés Escardó. Agente de Rospide Sociedad de Bolsa

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