Informe a un año de accidente de Spanair

Causa fue apuro de tripulantes y una falla mecánica

Madrid | Una cadena de errores, humanos y técnicos, tumbó el avión MD-82 de Spanair hace un año en el aeropuerto de Madrid-Barajas y acabó con la vida de 154 personas. La tripulación no configuró adecuadamente el avión para despegar, luego no revisó correctamente la posición de los alerones imprescindibles para el despegue. Además, el sistema de alarma que debía alertarles no funcionó, según el informe que la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC) emitió ayer en el primer aniversario de la tragedia.

Lo más grave es que el cúmulo de errores ya ocurrió en 1987 en Detroit -154 muertos-. Y en Indonesia en 2005 y en Lanzarote en 2007 se sucedieron fallos similares sin que nadie, ni Boeing, ni las aerolíneas ni las autoridades aéreas impusieran reformas que ahora pide la autoridad española.

Todo lo que podía fallar falló. "Un accidente de avión es una sucesión de fallos. No se cae porque el piloto se equivoque, sino por muchas causas. Y este es el caso", resume el directivo del sindicato de pilotos españoles (Sepla) Juan Carlos Lozano.

El avión estaba a 7,6 metros de altura, se fue hacia la derecha y cabeceó. La tripulación aumentó al máximo la potencia de los motores y el avión ascendió hasta los 12 metros. No fue suficiente. Sólo 14 segundos después el avión impactaba contra el suelo, comenzaba a rodar fuera de pista y al llegar al Arroyo de la Vega que cruza el aeropuerto se estrelló y se incendió. Fallecieron 154 personas y el informe, que aún no es definitivo, no entra en los retrasos en la atención a las víctimas ni en el funcionamiento del aeropuerto. El País De Madrid

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