TREINTA Y TRES | MARCO RIVERO
Hay más de 60 kilómetros de fósiles marinos en el departamento de treinta y tres. El hallazgo fue publicado por la pareja de investigadores Oscar Prieto y Beatriz bustamante en su libro Río Cebollatí, río parado, sus islas y Río Olimar, de reciente presentación.
En el libro escriben que a 13 kilómetros de la desembocadura del río Cebollatí, en la zona conocida como las "Tres bocas", ese curso de agua corta los vestigios del antiguo borde marino, de una edad de entre 10.000 y 11.000 años.
Los autores mencionan que ya el geólogo brasileño López Valente hablaba de la existencia de este antiguo mar, situando su borde entre Castillos, en Rocha, y Porto Alegre, Brasil. Lo definen como "un borde formado por fósiles marinos, primera transgresión del Holoceno, hoy distante 78 kilómetros del océano, a 3 metros de altura, con 72 centímetros sobre el `cero` del océano y una extensión en nuestra zona de estudio de 64 kilómetros y 200 metros en su parte más ancha y una potencia de 1,30 metros".
CONTROVERSIA. El libro -cuya publicación financió la Intendencia- reviste polémica ya desde el título, en el que reivindica la condición de río para el que oficialmente se considera arroyo, además de defender el nombre de Parado, en lugar de Parao, como hoy se le conoce. Lo fundamentan citando documentos.
También genera controversia la afirmación de que el río que pasa frente a la ciudad debiera llamarse "La Yeguada", ya que por una disputa entre terratenientes (1832 y 1834) "fue alterada malamente la denominación topográfica".