Cuando nada se le pide al Estado

DIEGO FISCHER

No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino pregúntate qué puedes hacer tú por tu país". La frase pertenece a John Kennedy y es lo que se plantearon en el 2002 Jorge y Adriana, un matrimonio de libreros compatriotas que -entonces- tenían 38 años de edad, tres hijos, casi 20 de profesión, un apartamento hipotecado en dólares (adquirido cuando el Presidente de la época nos decía que éramos fantásticos) y una librería que se hundía y con él todo lo logrado durante dos décadas de trabajo. No fue un caso aislado y sucedió cuando Uruguay estalló en mil pedazos y muchísimos orientales, pero especialmente los que rondaban los 40 años se vieron enfrentados al desafío de emigrar o reinventarse laboralmente; sin otra ayuda que sus talentos y virtudes.

Unas semanas antes de malvenderlo todo y hacer las valijas y embarcarse rumbo a Barcelona, recaló en Montevideo un consecuente cliente español al que Jorge y Adriana le conseguían ediciones o ejemplares raros de esos que -aún hoy- sólo se encuentran en Montevideo. Cliente, pero además amigo, este señor les propuso armar una red en el cyber espacio, a través de la cual se pudieran vender al resto del mundo esa clase de libros por los que él viajaba anualmente a Uruguay. La tarea no fue fácil. Hubo que crear un banco de datos con el perfil de los potenciales clientes, hacer acopio de material y abrir en Madrid una filial que captara compradores de alto poder adquisitivo; esta tarea y la inversión estuvo a cargo del cliente y -desde entonces- socio español. Luego tuvieron que darse a conocer al mundo navegando día y noche por Internet. Hoy, siete años más tarde, Jorge y Adriana timonean una red de venta de libros antiguos de gran prestigio y ganada confianza denominada Aquiles; cuyas bases operativas están en Uruguay y en España. Cuando se le pregunta a Jorge dónde está el secreto para revertir una situación tan adversa responde con la frase de Kennedy.

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