MATÍAS CASTRO
No caben dudas de que el personaje de esta semana ha sido el uruguayo Roberto Peña. Y lo curioso es que no se le ha visto la cara, aunque la haya mostrado por televisión ante algo más de dos millones de personas en el Río de la Plata. Peña actúa en Showmatch, en el sketch Gran Cuñado y, desde el miércoles, en Gran Cuñado Vip. El martes ganó esta competencia paródica y al día siguiente continuó en la segunda etapa. Y la razón por la que nadie le ha visto la cara es porque, maquillaje mediante, encarnó al político y cuestionado empresario Francisco de Narváez, y desde el miércoles a Marley, el conductor televisivo. Ganó la competencia haciendo de De Narváez, por lo que en Gran Cuñado Vip había mucha expectativa para ver cómo se desempeñaba como Marley. Además de tener tal presencia en televisión, este viernes reestrenó en Buenos Aires su obra La noche de Peña.
Es inevitable pensar lo importante que se ha vuelto para Showmatch la presencia de uruguayos dentro de su elenco. No están allí solo por ser uruguayos, cosa que le permite dar más cercanía a su programa con la audiencia de aquí, sino porque hacen bien su trabajo. Eunice Castro estuvo en la final de Gran Cuñado, bailando, porque lo hace muy bien y tiene su arrastre en la otra orilla. Sebastián Almada y Waldo hacen su humor en el programa porque son buenos en lo suyo.
La historia de los uruguayos que cruzan el charco buscando ampliar horizontes no es nueva, se ha dado en todo tipo de rubros y sectores sociales. Pero Showmatch tiene un ojo puesto aquí. No en vano contrata a estas figuras. Y no en vano envía a sus productores a hacer castings para buscar competidores. Vale la pena tomar apunte de esta experiencia, guste o no el producto televisivo. Sólo falta trabajar para que tenga un lugar y sacarle jugo.