En agosto Zubin Mehta vuelve a dirigir en Uruguay

Solís. El maestro se presentará con la Filarmónica de Israel

 20090717 600x351

ALEXANDER LALUZ

Seguramente el público recordará la última presentación en Uruguay de Zubin Mehta y la Filarmónica de Israel. Aquel formidable concierto fue en agosto de 2005. Cuatro años después, su regreso ya está confirmado.

El muy prestigioso director indio dirigirá a la Filarmónica de Israel el próximo sábado 22 de agosto. Y no sería exagerado afirmar que este concierto estará en la lista de los más esperados de este año. Los motivos son más que claros. Primero, el programa: dos obras de Richard Strauss, Don Juan Op. 20 y el poema sinfónico Las alegres travesuras de Till Eulenspiegel, Op. 28 (obra que recientemente tocó la Sinfónica Juvenil de Chicago en el mismo escenario), y en la segunda parte la Sinfonía nº 7 en La mayor, Op. 92 de Beethoven. Es decir, un programa denso e intenso a la vez, con los lenguajes de dos maestros de la orquestación y los contrastes expresivos.

Si el lector necesita más motivos, nunca está demás hacer un poco de memoria. Cuando Mehta llegó a Montevideo en el año 2005, habían pasado 25 años de su primera actuación en esta orilla del mundo. A pesar de todo el tiempo transcurrido, cuando se anunció su regreso, mucha gente (tanto del público como de la prensa) descubrió que el recuerdo de aquel primer concierto seguía intacto. Una memoria que recibió su mejor homenaje cuando la gran Filarmónica de Israel (que apenas entraba en la boca del escenario) inundó de música el Solís, desplegando un oficio interpretativo de primer nivel. Algún cronista señaló que el teatro estaba abarrotado, y que no entraba ni un alfiler más. Y no exageraba. Las entradas se habían agotado ni bien se supo la noticia.

Con este concierto, la agenda musical del mes de agosto de 2005 se había desbordado de propuestas. Fue una verdadera "tormenta en agosto", donde el nombre de Zubin Mehta se cruzaba, con pocos días de diferencia, con el de Daniel Barenboim y su West Eastern Divan Orchestra, la temporada de ópera y otros tantos conciertos. Este curioso fenómeno llevó a que algún trasnochado nostálgico de la colonia, dijera a voz en cuello que Montevideo se estaba pareciendo a Berlín. Sin duda que no era así (por suerte), ni nada parecido. Pero con las "nostalgias" nunca se sabe.

Este año, agosto viene "tranquilo". La temporada de ópera será uno de los números fuertes de la agenda, con El barbero de Sevilla. Y el otro puntal que completará con creces la expectativa musical, será este tercer arribo de Mehta con la Filarmónica de Israel. Los precios de las entradas ya están definidos, y seguramente no estarán al alcance de cualquier bolsillo. El esfuerzo, sin embargo, tendrá su compensación musical. Las localidades más accesibles estarán a $ 500, y las más caras (platea, palcos bajos, tertulia baja fila 1) a $ 3000. Entre estos valores la gama incluye precios de $ 1.000, $ 1500, $ 2.000 y $ 2.500.

La carrera de este veterano director indio es quizás de las más conocidas en el campo de la música culta. Proviene de una familia aristócrata zoroastrista parsi. Su padre, violinista y director, fue el fundador de la Sinfónica de Bombay. Mehta, después de abandonar la carrera de medicina, fue a Viena (en la misma época que llegaron a esa ciudad otros dos figuras: Daniel Barenboim y Claudio Abbado) a estudiar música con el maestro Hans Swarowski.

Su carrera como director comenzó en 1958, con un concierto en la misma capital austríaca. En muy poco tiempo, Mehta fue construyendo un nombre en este competitivo mercado musical, a través de sus muy bien ponderadas performances con orquestas de gran porte. Tal es el caso de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, la Orquesta Filarmónica de Nueva York (agrupación en la que se desempeñó como director estable desde 1978 a 1991), y desde 1968, sucediendo a Jean Martinon, al frente de la Filarmónica de Israel como director musical estable.

En todos estos años, Mehta, que ha dirigido también a los solistas más importantes de la actualidad, se convirtó en uno de los directores más solicitados. Sus cualidades técnicas se han destacado especialmente con los lenguajes sinfónicos románticos y posrománticos. Quien no lo haya escuchado jamás en vivo, tendrá este 22 de agosto la posibilidad de comprobar su idoneidad con estos exigentes repertorios.

Vocación por la música y la integración cultural

Es cierto que el nombre de Zubin Mehta pasará a la historia por sus performances como director, tanto en vivo como en grabaciones. Pero su preocupación por la integración cultural y la superación de conflictos históricos (inquietud muy similar a la que unió al escritor palestino Edwar Said y al pianista y director argentino-israelí Daniel Barenboim) es otro de los rasgos que lo distinguen. Uno de los ejemplos más contundentes fue el concierto que dio el 29 de agosto de 1999, con la gran Sinfonía Nº 2 Resurrección de Mahler. El evento no fue en un escenario tradicional, sino en una zona cercana al viejo campo de concentración nazi de Buchenwald, en Weimar, Alemania. Y fue con dos orquestas: la Sinfónica de la Radio de Baviera, por el lado alemán, y del lado de las víctimas del genocidio, la Filarmónica de Israel.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar