PAMPLONA | EL PAÍS DE MADRID Y AP
La ciudad de Pamplona, hasta ayer, inmersa en su fiesta mayor, está conmocionada por la muerte en el encierro de un joven madrileño de 27 años, Daniel Jimeno Romero, que descubrió los "sanfermines" en 2008 y decidió repetir en 2009.
Aficionado a los encierros desde hacía siete años, solía correr ante los pitones en San Sebastián de los Reyes (Madrid), la Pamplona Chica, siempre con la misma camiseta con que encontró la muerte, "para que le distinguieran por la tele". El toro Capuchino, de la ganadería de Jandilla (colorado, ojo perdiz, de 515 kilos), empitonó al fallecido en el cuello. La cornada a nivel supraclavicular, con un trayecto descendiente, afectó al pulmón izquierdo, así como a la arteria aorta y a la vena cava. Una herida mortal de necesidad.
Fue en el trayecto del vallado de la Telefónica, a las 8.45 horas. El joven no pudo ser identificado hasta unas horas después, ya que salió a correr sin documentación. A lo largo de la mañana fueron trascendiendo detalles sobre él, como que llevaba un anillo con la inscripción "Cris, 25 de noviembre de 2003", además del tatuaje de un indio en el brazo derecho. Hacia las 11.20 horas se personificaban en el centro médico sus padres y su novia. Ellos identificaron a su ser querido.
Los cirujanos del hospital de Navarra señalaron que las heridas de Daniel Jimeno Romero fueron "mortales de necesidad" ("gravedad mortal"). Esther Vila, jefa de cirugía torácica del centro sanitario, explicó el estado en que llegó el herido: "tenía arrancada la vena cava y no se ha podido hacer nada por salvar su vida".
El paciente ingresó al quirófano donde "se le ha abierto el tórax y hemos encontrado el lóbulo izquierdo perforado, además de un puntazo en la aorta. También tenía arrancada la vena cava", certificó el equipo médico nada más terminar su intervención. Con esta última víctima mortal, son 15 las personas que perdieron la vida a lo largo de la historia de los Sanfermines. La primera muerte acaeció en 1924.
Las imágenes del toro, llamado Capuchino, lo dijeron todo. Al principio del encierro, ese toro iba al frente de los cabestros (toros mansos, que tranquilizan a los bravos) y hermanos de dehesa. Luego, tras perder las manos, se quedó rezagado. Ahí empezó a fraguarse la tragedia. Solo como estaba, avanzaba lentamente y en zigzag. Iba tirando derrotes a diestro y siniestro. Se paraba. Volvía en sentido inverso conforme lo normal. En su camino soltaba "puñaladas" con sus astifinos pitones del color del caramelo. Y en uno de esos derrotes se encontró la muerte el muchacho madrileño.
El fallecido cayó al suelo empujado por otros corredores y, cuando intentaba escapar por debajo de una de las vallas de seguridad situadas justo al final del recorrido, el toro le arrolló clavándole fatalmente su cuerno derecho en el cuello. A pesar de los intentos por reconducir al astado, Capuchino protagonizó casi un minuto y medio de pánico generalizado, amenazando a centenares de corredores, y embistió todo lo que se ponía a su alcance, lanzando al aire a varias personas como si fueran juguetes.
Pamplona quedó conmocionada por la muerte del joven Jimeno Romero. No obstante, no está previsto que se suspendan los cuatro encierros que restan hasta el final de las fiestas, el próximo martes. La ganadería de Jandilla es una de las más peligrosas de las que corren habitualmente en Pamplona. De hecho, tienen el récord de corneados en un solo encierro, ocho en el año 2004. La última víctima por asta de toro en Pamplona se había producido en 1995, cuando murió por una cornada el norteamericano de 22 años Matthew Tassio. Con la muerte de este viernes, son 15 las personas que han fallecido en los encierros desde 1924, cuando comenzaron los registros oficiales.
Tradición y heridos en pamplona
Los encierros tienen lugar todos las mañanas, sobre un recorrido de 825 metros que los mozos, ataviados con el típico pañuelo rojo al cuello y el periódico en una mano, intentan cubrir corriendo lo más cerca posible de las reses desde los corrales hasta la plaza de toros, con el riesgo de caerse o sufrir una cornada. Las fiestas de San Fermín de Pamplona, que comenzaron el pasado lunes y seguirán hasta el próximo martes, atraen cada año a centenares de jóvenes extranjeros en particular anglosajones, atraídos por los encierros y las noches de fiesta. Además del fallecido, que se encontraba de vacaciones en Pamplona, un argentino de 24 años, un británico de 20 y un español de 27 también resultaron empitonados, pero evolucionan favorablemente. Otros nueve corredores sufrieron diversas heridas en caídas, entre ellos un estadounidense de 61 años, hospitalizado en estado grave en la Unidad de Cuidados Intensivos.
Sus amigos le decían "el nenuco"
Los compañeros de Daniel Jimeno Romero en la peña cultural Puerta de Alcalá, en Alcalá de Henares, contaron ayer a El País de Madrid que el joven era aficionado a los encierros, al igual que al fútbol y al snowboard, lo que también consta en su blog. Sus amigos lo homenajearon ayer, con una concentración en la Plaza Cervantes de la ciudad.
El Nenuco, tal como le decían por su cara de niño, era un corredor experimentado, asiduo a los varios encierros de la Comunidad de Madrid, según señaló el presidente de la peña, Sergio Rodríguez, que lo conocía desde pequeño. Sus amigos afirmaron que, por su experiencia en Pamplona, preparaba cada encierro a conciencia. La noche anterior cuidaba su cena y se acostaba temprano.
Jimeno residía con sus padres en Alcalá y trabajaba en el almacén de fontanería Suministros Laguardia.