De acuerdo con el último informe de coyuntura del Instituto Plan Agropecuario (IPA), en el período comprendido entre el 15 de abril y el 15 de junio, las lluvias resultaron escasas en todo el territorio y no permitieron la recuperación de las pasturas, así como tampoco de las aguadas y, en definitiva, del ganado. El otoño se caracterizó por un fuerte déficit hídrico que se acentuó al norte del río Negro. Las aguadas y tajamares están muy por debajo de lo habitual.
A esta escasez de lluvias, se agrega la presencia de fuertes heladas agrometeorológicas que contribuyeron a una mayor decadencia del campo natural. A su vez, la situación de las praderas es compleja con una pérdida importante de plantas y un nutrido enmalezamiento.
Ante este panorama, aún sin números de gestación confirmados, se espera que los índices de preñez estén muy por debajo de los promedios históricos.
Esto es el resultado de una mala condición corporal de los rodeos, como consecuencia de la falta de forraje. Teniendo en cuenta la gran cantidad de vacas falladas, muchos productores continuaron el entore o, en su defecto, optaron por un entore de invierno que les permita adelantar ingresos.
A su vez, quienes tendrán una buena oferta de ganado en julio serán los sistemas de engorde a corral, los que en definitiva se abastecieron bien en medio de la crisis forrajera.
Los ovinos son los que están resultando más beneficiados por la situación y presentan un buen estado general.