Una figura que sigue a la cabeza

MATÍAS CASTRO

Algo pasa con Susana. Primero fue toda la historia de su separación de Jorge Rama, las investigaciones por supuestos vínculos financieros "non sanctos" y luego el seguimiento de la vida de soltero de él. Después vino el escándalo por su comentario sobre que hay que matar a los que matan, lo que desató una ola de rumores en cuanto a que el gobierno de Cristina Fernández quería demorar la salida al aire de su programa por esas declaraciones. En el medio se anunció que su programa dejaría de ser diario, como siempre, y pasaría a ser solamente dominical; aunque esto puede deberse a cuestiones de agotamiento. Pero ahora el gran tema es que su histórico productor, Gustavo Yankelevich, se aleja del programa.

Algo pasa con Susana. Pero hay que hacer una precisión. Yankelevich, hombre que ha sabido hacer buenos negocios y generar proyectos lucrativos en la industria del entretenimiento argentino, no dejó a Susana, sino a su programa dominical. Así que ahí no hay tanto misterio aparentemente. La noticia solo es una más entre las muchas que han corrido alrededor de esta conductora en lo que va del año.

Lo importante aquí es ver cómo Susana, a pesar de no estar en televisión, sigue siendo la segunda generadora de noticias en el espectáculo de Argentina, después de Tinelli. De alguna manera es una confirmación más del estatus que ostenta. No es más que una constatación de que, sin importar lo escandaloso de los rumores (y las investigaciones de la revista Caras y Caretas afirmaban cosas muy fuertes), la mujer sigue allí, incólume. Lo mismo que ocurre con Tinelli. Aburra o no, hay cierta necesidad constante de ellos y de sus noticias en los medios y en el público, se hace evidente al escuchar cómo se siguen sus pasos dentro y fuera de la televisión.

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