Una profesión riesgosa

Las declaraciones de una periodista norteamericana condenada en Irán a ocho años de prisión y liberada hace pocas semanas gracias a una fuerte presión internacional, ponen de manifiesto que el periodismo a la vez que una hermosa profesión es una actividad no libre de riesgos. Acusada, primero, por haber comprado una botella de vino se modificaron luego los cargos por los de ser una espía de Estados Unidos siendo detenida y mantenida de pie durante varias horas en una celda, resultando condenada luego de un juicio que duró quince minutos. Es de esperar que las elecciones para cambiar el Presidente de la República eviten que se repitan en el futuro los atropellos que se han denunciado y que Irán libere el resto de los presos de conciencia que aún se mantienen.

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