Guillermo Zapiola
Por supuesto son simpáticos, aunque es dudoso que pueda confiarse realmente en ellos. Clive Owen y Julia Roberts fueron antes de empezar el film agentes de inteligencia (él para el británico MI5, ella para la CIA) y ocasionales amantes, pero pronto entendieron que el verdadero dinero está en la empresa privada. Ahora se dedican al espionaje industrial, trabajan para dos empresas rivales que persiguen patentar una misma fórmula, y están dispuestos literalmente a lo que sea para lograr sus fines.
Si fuera necesario creer que hay un autor en el director y libretista Tony Gilroy podría señalarse que hay aquí, como en su film anterior Michael Clayton, una crítica a la amoralidad de la mentalidad corporativa. Solo que esta vez Gilroy juega con las cartas sobre la mesa y no pretende (como en Clayton) ser tomado en serio. Este es un pasatiempo a caballo entre el humor, el romance y el suspenso, con una pareja glamorosa y unas cuantas vueltas de tuerca a lo largo de su desarrollo, algunas más imprevisibles que otras.
¿Unas cuantas? Bueno, tal vez demasiadas, y allí radica uno de los inconvenientes (menores) de Duplicidad. Hay de hecho tanta trampa, hay tanta ida y venida en la anécdota que cuando las cosas se aclaran al espectador ya no le importa mucho. Pero tampoco hay que quejarse demasiado: mientras se la ve la película corre, Owen y Roberts exhiben buena química, y el elenco secundario es competente. Como pasatiempo funciona, aunque puede esperar hasta el cable.
Duplicidad
Ficha
EE.UU. 2009. Título original: Duplicity. Dirección y libreto: Tony Gilroy. Fotografía: Robert Elswit. Música: James Newton Howard. Intérpretes: Clive Owen, Julia Roberts, Tom Wilkinson, Paul Giamatti.
Atención a...
Los dos intérpretes que encarnan a los ejecutivos de las dos empresas rivales. Paul Giamatti y Tom Wilkinson ya habían actuado juntos en John Adams (respectivamente, como el protagonista y como Benjamin Franklin), y reiteran su asombrosa versatilidad.