Guillermo Zapiola
La crítica ha sido algo injusta con Ron Howard. Hizo una película mediocre sobre una novela horrible, mejorándola empero ligeramente (El código Da Vinci), y todo el mundo le reprochó al director en lugar de al escritor Dan Brown no haber logrado algo más. Aquí adapta el libro anterior de Brown, convirtiéndolo empero en una secuela, y lo mejora considerablemente. Habrá que ver si alguien se lo agradece.
Entendámonos. Ángeles y demonios es un `thriller" convencional en el que hay asesinatos y secuestros, los minutos pasan, y Tom Hanks va por Roma de un lado a otro para evitar una catástrofe mayor, quizás planeada por los Illuminati. Los personajes son planos, algunas deducciones parecen provenir de un enfrentamiento entre Batman y el Acertijo, la información sobre historia del arte e historia en general es casi tan inexacta como en el Código (aunque con menos polémica religiosa) y el "final sorpresa" es un tan obvio. Sin embargo, algo hay que poner en el haber de Howard y su equipo.
La adaptación se ha desembarazado de gran parte de la hojarasca de Brown, y el resultado gana en el cambio. Se eliminaron personajes, se omitieron situaciones (especialmente la ridícula forma en que el héroe se salva al final del libro) y se redujeron al mínimo algunas de sus peores tonterías conceptuales, especialmente la discusión idiota sobre ciencia y religión. Lo que queda es una aventura mucho más compacta, que corre con cierta velocidad y sostiene la tensión casi sin desfallecimientos. Como pasatiempo no está mal.
Ángeles y demonios
Ficha
EEUU 2009. Director: Ron Howard. Libreto: David Koepp, Akiva Goldsman, sobre novela de Dan Brown. Fotografía: Salvatore Totino. Música: Hans Zimmer. Intérpretes: Tom Hanks, Ewan McGregor, Ayelet Zurer, Stellan Skarsgard, Armin Mueller-Stahl.
Atención a...
Uno de los cambios del libreto, en sí mismo insignificante pero llamativo. En la novela de Dan Brown, el asesino al servicio del conspirador mayor es un musulmán. En la película se convierte en un profesional sin credo específico. Hollywood debe razonar (correctamente) que una cosa es meterse con el Opus Dei y otra con los extremistas islámicos.