Déficit porcino

Es sabido que la economía es cíclica. Aquello de que a los años de vacas gordas siguen años de vacas flacas es una ley de la vida comprobada por la experiencia. Este gobierno tomó a un país que en pleno proceso de crecimiento venía de superar una crisis bancaria pavorosa, heredada de Argentina, cuando el gobierno anterior de los partidos tradicionales sacó al país a flote a pesar del Dr. Tabaré Vázquez que juntando su voz a la del FMI clamaba por la declaratoria de quiebra nacional y la imposición del corralito. Aquí no cabe la máxima de Martín Fierro que sentencia que "olvidar lo malo también es tener memoria", cuando para olvidar lo malo se tiene que acudir a la hipocresía.

El país nunca tuvo un período más favorable en su comercio internacional que en los primeros tres años y algo del gobierno de la izquierda y crecía económicamente a tasas chinas. Pero no supo aprovechar los años de bonanza pues cuanto mayor era el crecimiento mayor era el gasto. No es sólo la deuda social que había que afrontar necesariamente. El asistencialismo no es pagar deudas sociales, es simplemente regalar el dinero para desestimular el trabajo, con ello el empleo, y con ello comprar votos. Todo fue para hacerle la vida fácil a la gente, creando algo más que un estado de bienestar, sino recreando y generalizando la sensación que es deber del Estado nivelar la sociedad, haciendo bajar al capaz al nivel del mediocre. Súmesele a ello el incremento de puestos de trabajo pero dentro del Estado mismo, la infiltración de adictos al gobierno en los espacios más recónditos de la Administración, creando un ejército de incondicionales que no han probado idoneidad para la tarea que se les asigna y que llevará mucho tiempo desmantelar.

El gobierno le gastó todo al país. Pero como si le estuviera hablando a ignorantes o distraídos, el Presidente hizo declaraciones públicas comenzando con la reflexión de cómo podría el país enfrentar el problema de la peste porcina si su gobierno no hubiera superado las vulnerabilidades que el país tenía. La pregunta se la hace el Dr. Vázquez cuando el resultado fiscal de la gestión en los doce meses anteriores cerrados en febrero, fue de un 1,9% negativo. ¿Qué vulnerabilidades superó?

Para que la tomadura de pelo no fuera tan agresiva, admitió que tendríamos un déficit fiscal que él hubiera preferido economizarle al próximo gobierno, pero como mal de muchos consuelo de pocos, acudió al ejemplo del déficit fiscal de Estados Unidos, generado en los gastos de las guerras absurdas emprendidas por Bush, para decir que en comparación, nosotros no estamos tan mal.

Con preocupación, nos enteramos que la crisis universal que afecta al mundo, no la generó Uruguay, como si nuestro país tuviera gravitación económica para causar semejante desastre. Pero ya no insistió -afortunadamente por el respeto que creemos merecer los ciudadanos- en el mensaje de Astori en cuanto a que estábamos "suficientemente blindados" para aguantar la parada pues todos los comentarios coinciden en lamentar la suerte del próximo gobierno para la que se vendrá. Tiene razón Vázquez en cuanto señala los efectos negativos de la sequía, los problemas de abastecimiento energético, la necesidad de apuntalar las finanzas de UTE. A ello lo califica como "un imprevisto". Pero es que justamente el ahorro que el país no hizo, como lo hicieron gobernantes responsables de otros países -es increíble como teniendo este gobierno de izquierda tan cerca el ejemplo de Chile no atiende a él- está destinado a atender "imprevistos". Se ahorra en las buenas para tener recursos a los que acudir en las malas, porque imprevistos hay siempre, y castigan más a las economías más vulnerables que siempre son las más dependientes. Como "imprevista" califica a la pandemia de gripe porcina, de cuya incidencia en el aumento del déficit fiscal se lamenta también el Presidente, dejándonos atónitos a todos, porque el resultado negativo estaba consolidado en febrero y este problema apareció ahora, después de haber cerrado los dolorosos números.

En el incremento del déficit, del incuestionable y lamentablemente indiscutido déficit con que el gobierno va a entregar el poder, más que buscar excusas hay que investigar quién fue el que empujó al chancho en la bajada. Si es que la conclusión que se impone no es en realidad que la culpa no la tiene el chancho, sino el que le rascó el lomo.

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