La crisis económica protagonizó las manifestaciones del Primero de Mayo, que se han realizado hasta el momento con calma, a excepción de la celebrada en Estambul, donde ha habido enfrentamientos con la Policía, y las de Alemania, a causa de las marchas convocadas por los neonazis.
Enfrentamientos en Estambul entre radicales y policía Atlas Con participaciones no demasiado elevadas -sólo ha sido masiva la de Moscú, que ha reunido a más de 70.000 personas- las tradicionales manifestaciones del Primero de Mayo se han desarrollado en medio de una tensa tranquilidad y de fuertes reclamaciones de medidas políticas para paliar la crisis económica.
Además ha habido espacio para preocupaciones específicas nacionales, como en Italia, donde la situación de las víctimas del reciente terremoto de L´Aquila ha sido el principal punto de las reivindicaciones.
Los principales problemas de la jornada se han registrado en Estambul, donde ha habido enfrentamientos entre la policía y manifestantes de izquierdas que intentaban alcanzar la céntrica plaza de Taksim.
La Policía estableció un fuerte dispositivo de seguridad y utilizó gas lacrimógeno y agua a presión para dispersar a los manifestantes, algunos de los cuales resultaron heridos leves y otros detenidos, de lo que aún no se ha informado oficialmente.
El 1 de mayo de 1977, 34 personas fueron asesinadas cuando pistoleros sin identificar abrieron fuego contra las 750.000 personas que se habían congregado en la plaza de Taksim. A partir del golpe de Estado de 1980 quedaron prohibidas las manifestaciones en ese lugar para evitar que se repitieran los incidentes de 1977.
Y en Alemania, los enfrentamientos causados por las marchas neonazis convocadas en Berlín, Maguncia, Ulm y Hamburgo por el Partido Nacional Democrático Alemán (NPD) fueron la nota predominante de la jornada. En Berlín, centenares de jóvenes ocuparon los andenes del metro y otros accesos a la central del NPD en el barrio de Köpenick, donde pretendía hablar el presidente del partido, Udo Voigt.
Esto hizo que un poderoso contingente policial, formado por unos 2.000 agentes, tuviera que emplearse a fondo para impedir que los manifestantes de izquierda llegaran hasta la sede del partido ultraderechista y realizaron contundentes cargas.
Más tranquilas fueron las manifestaciones en Rusia, donde se batió el récord de participación de los últimos años en Moscú, con más de 70.000 manifestantes, entre opositores y oficialistas. Cifra que, según los sindicatos se elevó a 2,5 millones de personas. En cualquier caso, un récord de participación resultado de la crisis -el desempleo ha superado los 6 millones de personas- y de que es la primera vez, desde la caída de la URSS y del comunismo, en que los sindicatos se manifestaron conjuntamente con el partido oficialista Rusia Unida.
Mientras, en Italia, el terremoto del pasado 6 de abril en L´Aquila, que causó la muerte de 298 personas, fue el tema central de las manifestaciones de los trabajadores. Los sindicatos organizaron una fiesta en la ciudad devastada por el terremoto, donde pidieron una reconstrucción de la región de Los Abruzos segura, sin especulaciones, ni robos.
En España, los sindicatos pidieron al Gobierno que no abarate el despido ni abandone el camino del "diálogo social" y reclamaron un modelo productivo diferente, reactivar la economía y crear más y mejor empleo, como mecanismos para combatir la crisis. En Francia hay convocadas más de 280 manifestaciones contra la política económica de Nicolas Sarkozy, y en la mayoría de las protestas, por primera vez en la historia, participarán juntos los ocho grandes sindicatos del país.
El presidente de Cuba, Raúl Castro, presidió el desfile central en la Plaza de la Revolución de La Habana, en el que se reiteró el compromiso de la isla con el socialismo y se llamó a los trabajadores a un mayor esfuerzo.
Vestido con guayabera blanca y portando un sombrero de paja, Raúl Castro encabezó el acto central del Día de los Trabajadores, en el que el secretario general de la Central De Trabajadores de Cuba (CTC), Salvador Valdés, recordó la decisión "irrenunciable" de la isla de construir el socialismo. "Alcemos nuestras banderas y nuestras voces para que resuene de un polo a otro del planeta, de un continente a otro, la decisión irrenunciable de este extraordinario y combativo pueblo de construir el socialismo bajo la dirección del Partido Comunista de Cuba, de Fidel y Raúl", indicó Valdés.
"Cuba no la tendrán jamás", indicó Valdés, instantes antes de que decenas de miles de habaneros comenzaran a desfilar en un acto que se repite hoy de manera multitudinaria en todas las provincias de Cuba.
El secretario de la CTC, sindicato único, llamó además a los trabajadores cubanos a elevar "la producción y la productividad", a contribuir en la "reducción de gastos y costos" y a hacer "crecer las exportaciones e incrementar todos los renglones que disminuyan importaciones". De acuerdo a medios locales, más de 2.000 personas de 70 países asisten al desfile en la Plaza de la Revolución, entre ellas el presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Miguel D´Escoto.
También en el Sudeste Asiático la crisis económica y el desempleo fueron las preocupaciones que marcaron las manifestaciones pacíficas celebradas con motivo del Primero de Mayo. Los actos organizados en distintos puntos de Filipinas congregaron a miles de personas que criticaron la falta de capacidad del Gobierno de la presidenta, Gloria Macapagal Arroyo, para proteger los derechos de los trabajadores frente a la crisis.
En el mismo tono tranquilo y con poca afluencia se desarrollaron marchas de trabajadores en Tailandia, Singapur, Camboya y Malaysia.
AFP