El escultor chileno Mario Irarrázaval, autor de "la mano" emplazada en el balneario de Punta del Este, Uruguay, restó importancia a los agujeros en dos de sus dedos hechos por desconocidos y dijo a ANSA que "lo grave es el daño estructural en los cimientos".
La escultura hueca de hormigón es parte del "Paseo de las Américas", un conjunto de obras creadas durante el Primer Encuentro Internacional de Escultores, realizado en 1982 y que es visitado por miles de turistas.
"Lo que sí es grave es que la Intendencia desde hace mucho tiempo no repara los cimientos de la mano que tiene abajo sólo un gran plato de hormigón. Eso está todo roto. Es tan frágil porque falló la parte técnica", comentó el artista.
Para reparar la estructura, "hay que traer una grúa y contratar a ingenieros", precisó.
"Se fijan en detalles que yo arreglaría en una hora y media y no se fijan en cosas estructurales que son muy serias", agregó el artista, quien dijo estar disponible para ir a Uruguay a reparar el problema principal.
El artista ironizó sobre los orificios a la mano los que atribuyó a "la curiosidad investigativa de algunas personas que quieren saber que hay dentro de la mano".
En cuanto a las obras a la intemperie, dijo que "hasta en los países más cultos no falta un drogadicto que las raye. Lo normal sería no tomarlo como un atentado sino como gajes del oficio. Tiene que haber presupuesto de la autoridad pública para reparar esos daños", concluyó.
Actualmente Irarrázabal trabaja en una retrospectiva que expondrá en el Museo de Bellas Artes de Santiago y en un libro que recoge los hitos de su carrera.
ANSA