ESTOCOLMO | EL PAÍS DE MADRID Y AGENCIAS
La batalla entre la industria cultural y quienes abogan por el intercambio libre en Internet vivió ayer una nueva batalla cuyo ganador, de momento, son las grandes productoras y distribuidoras de música y cine.
Los cuatro administradores de uno de los mayores portales de enlaces a descargas P2P del mundo, The Pirate Bay (TPB), fueron declarados culpables ayer por un tribunal sueco de "ayudar a la distribución de material protegido por derechos de autor" y condenados a un año de cárcel y a pagar más de 3,5 millones de dólares en concepto de indemnización.
Los cuatro condenados -Fredrik Neij, Gottfrid Svartholm Warg, Peter Sunde y Carl Lundstrom- fueron denunciados por un conjunto de grandes empresas de la industria del entretenimiento, como Warner Bros, Metro Goldwin Mayer, Columbia, 20th Century Fox, Sony BMG, Universal y EMI.
La acusación pretendía inculparles de un delito de asistencia a la violación de los derechos de autor, pero no pudo demostrarse durante el proceso que TPB tuviera relación alguna con los archivos que los internautas intercambian. El tribunal, no obstante, sí consideró que los administradores del portal actúan como intermediarios para posibilitar ese intercambio, un hecho que, en su opinión, es punible.
El portal, fundado en 2003 en Estocolmo, se autoproclama como el mayor del mundo en su categoría y se estima que cuenta con más de 20 millones de torrents en sus servidores.
Los torrents son archivos informáticos que permiten la interconexión entre distintos ordenadores a través de las redes P2P (red entre iguales) gracias al protocolo bittorrent que utilizan programas de descarga como Ares, Azuerus y eDonkey, entre otros. Es en esos ordenadores, los de cada usuario que se conecta a la red, donde se alojan los discos o películas.
La defensa de TPB alegó durante el juicio, precisamente, que el portal no ofrece a sus usuarios material sujeto a copyright, sino que sólo proporciona una herramienta que permite compartir archivos y que, en todo caso, son los usuarios quienes deben rechazar los contenidos que tienen derechos de autor.
Las actuaciones contra el portal comenzaron en el año 2006, cuando la policía sueca realizó una redada en su sede y confiscó los servidores donde alojaban la información. Sus responsables fueron trasladados a una comisaría, aunque fueron liberados esa misma noche. Tres días después el portal volvió a abrir, esta vez con el doble de usuarios. Luego, el 31 de enero de 2008, la fiscalía sueca demandó a los administradores de The Pirate Bay.
Fieles a su imagen de rebeldes, poco después de que fuera anunciada la sentencia los responsables de Pirate Bay publicaron un breve texto en el que denunciaban este "veredicto de locos" y afirmaban que, "como en todas las buenas películas, los héroes pierden al comienzo pero disfrutan de una victoria épica en el final". "Es lo único que Hollywood nos ha enseñado", se lee en el mensaje. Estos confirmaron, además, que la actividad del portal continuará y lanzaron un mensaje de ánimo a sus seguidores a través de su cuenta en Twitter: "Nada le pasará a TPB, a nosotros o al intercambio de archivos. Esto es sólo un teatro para los medios".
Mientras, los abogados de los condenados anunciaron que presentarán un recurso contra la sentencia ante un tribunal de segunda instancia.
En los últimos días, los administradores del portal mostraron esperanza en que el tribunal les declarara inocentes, máxime cuando en las últimas sesiones del juicio la acusación, entre la que figuran Universal, EMI o Sony BMG, se había visto obligada a retirar los cargos por violar derechos de autor.