D.Ferreira / A.Oyhenard
A Motociclo, que anunció el despido de 95 trabajadores, se sumó ahora la curtiembre Zenda, que redujo en un día su semana laboral con una rebaja salarial del 20%. La crisis ya hace prever a los industriales dificultades para pagar los ajustes.
"Es un hecho que (la situación de Motociclo) no ha sido la primera ni será la última. Es un tema creciente", alertó el secretario de la Cámara Metalúrgica, Miguel Oliveros. Las empresas "ahora comienzan a tener el realismo de que van a tener que tomar decisiones" de despidos y recorte de salarios, entre otras cosas, alertó.
El anuncio de Motociclo de que a fin de mes no retomará a 95 trabajadores a los que se les termina el seguro de paro, es un síntoma claro de la crisis que ya está golpeando a varias empresas del sector.
Pero la crítica coyuntura financiera no es la única explicación para la pérdida de competitividad que, empresas como Motociclo, están padeciendo. "Si uno analiza los últimos 18 meses, la incidencia de los jornales significó un 35% de aumento del costo en dólares y eso a cualquier industria la hace totalmente no viable. Se está fuera de competencia", argumentó el director de Motociclo, Fabián Rozenblum. La firma había pagado "religiosamente" los aumentos pero esa cuestión estaba "jugando un papel en forma negativa en la viabilidad" de la empresa, dijo.
Este escenario es general, según Oliveros -que integra la Cámara de Industrias del Uruguay-: los empresas del sector industrial enfrentan la incertidumbre sobre si con la crisis instalada podrán cumplir con los convenios acordados a mediados del año pasado con los sindicatos.
En contrapartida, la cúpula del movimiento sindical no está dispuesta a resignar salario. El Pit-Cnt insiste en que la crisis está afectando a unos 3.000 trabajadores entre metalúrgicos, curtidores, obreros del papel y los textiles. Pero que haya crisis no implica que al menos por ahora, no se respeten los convenios, más aún cuando fueron acordados con las propias empresas, afirmó el secretario del gremio metalúrgico, Marcelo Abdala. Por ejemplo, "Motociclo ha tenido una facturación y unas ganancias formidables. Así que no puede establecer que el salario que ganan los trabajadores es un factor de crisis", insistió el sindicalista.
PAPEL Y CUERO. Las proyecciones negativas para los próximos meses también abarcan a sectores como el cuero y el papel.
En este último sector, hay empresas que han visto por la crisis una caída del 10% o 15% en sus ventas a mercados como Brasil, dijo el presidente de la Cámara del Papel, Ricardo Pereira. A eso se suman las dificultades en el pago de los aumentos salariales; sólo en enero el ajuste fue del entorno del 10%, informó el empresario.
Algo similar ocurre en el sector de la celulosa, con las exportaciones hacia China en descenso, aunque no así las ventas a Botnia, aclaró Pereira.
En tanto, en la industria del cuero, la curtiembre Zenda redujo -desde el pasado lunes- en un día la semana laboral a sus 718 trabajadores, lo que implica una pérdida del 20% en sus salarios.
El coordinador del sindicato de Zenda, Luis Cabrera, dijo anoche a El País que "la mayoría de los empleados están trabajando de lunes a jueves y otros de martes a viernes".
Una fuente de la empresa apuntó que la medida obedece a "la falta de trabajo" en medio de una "crisis mundial enorme".
El informante señaló que las ventas al exterior cayeron en un 50%. La empresa, que tiene a sus mayores clientes en Europa y EE.UU. -principales focos de la crisis-, elabora cueros para tapicería de muebles.
"No es un problema de consejos de salarios, es un problema de que no hay pedidos. No estamos pensando en saltearnos o no cumplir con los convenios; nosotros cumplimos con todos los convenios a rajatabla", dijo el representante de Zenda.
La reducción de la semana laboral fue acordada con el sindicato. Allí los trabajadores optaron por resignar salario y no perder su fuente laboral.
Incluso, las dos partes presentaron un plan de capacitación ante la Junta Nacional de Empleo (Junae), que aún no fue aprobado por las autoridades.
"Parece absurdo que se estime que comenzarían en junio los cursos de capacitación para los empleados que están desocupados", señaló Cabrera y agregó que por ahora son los "únicos" que presentaron un plan concreto ante la Junae.
El gremio solicitará una reunión con el representante de los trabajadores en el BPS y el Ministerio de Industria para que se "acelere" la aprobación del proyecto. Cabrera no descartó que los trabajadores "salgan a la calle para movilizarse si el gobierno no toma una rápida resolución".
"Que levanten ocupación"
El director de Trabajo, Julio Baráibar, mediará en el conflicto de Motociclo.
Baráibar dijo a El País que se comunicará con la dirección de la empresa para citarla a discutir posibles salidas al conflicto. El mismo se originó luego que la firma les anunció a 95 trabajadores en el seguro de paro, que una vez finalizado el plazo de cobertura, serán despedidos.
El director de Motociclo, Fabián Rozenblum, explicó que las ventas han caído notoriamente. De las 300.000 bicicletas que vendían en promedio en el año 2000, ahora sólo se producen 50.000 al año.
La decisión causó la ocupación de la planta de la firma desde el lunes a la 0 hora.
Además, los ocupantes acusan que la empresa mantiene a un grupo de trabajadores tercerizados no sindicalizados en la parte de armado de motos, no priorizando a los empleados directos de la firma.
Baráibar expresó que "el deseo del Ministerio es que los trabajadores tengan un gesto y levanten" la medida.
Rozenblum fue tajante sobre las posibilidades de retomar a los trabajadores: "No tenemos más que negociar. La planta está cerrada".
Bonomi defendió aumentos
El ministro de Trabajo, Eduardo Bonomi, defendió a ultranza el pago de los aumentos surgidos de la última ronda salarial. El jerarca rechazó que el pago de los ajustes haya sido una de las razones que provocaron el cierre de la planta de Motociclo en Sayago.
"Motociclo ha tenido un desarrollo importante en el mercado interno porque el gobierno tuvo una política salarial que permitió aumentar la demanda de los que compran bicicletas. El director de Motociclo no puede pretender que los clientes tengan aumentos salariales y los trabajadores con los que él trabaja, no los tengan", remarcó.
Bonomi sostuvo que la aplicación de una política general ha permitido el desarrollo de la industria, y vinculó los problemas de Motociclo a las trabas impuestas por el gobierno argentino a las exportaciones uruguayas.
"Al sector del cuero, a las textiles y autopartes -y Motociclo es autopartes- les hemos dado otras posibilidades. Y no se puede pretender que aparte de las posibilidades que les hemos dado, también vayamos a una política de depresión del salario", dijo el ministro refiriéndose a las medidas alternativas que se han planteado en el Gabinete Productivo, que apuntan a la capacitación de los trabajadores y el pago de subsidios.
El ministro recordó que los convenios salariales incluyen una salvaguarda en caso de que la crisis se profundice. "Cuando el salario se transforma en un problema real existe la cláusula de salvaguarda para discutir otra alternativa", enfatizó el jerarca.