En el seno de la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP), informó el lunes la sección Marítimas, se firmó el cronograma para las obras de profundización del Canal de Martín García. La intención es llevarlo a 36 pies de navegación. El próximo paso será elaborar el pliego para la realización de las obras. Realmente, esta buena noticia es un rayo de luz y sensatez en el lamentable panorama de las relaciones con la República Argentina.
El Río de la Plata es el umbral de la Cuenca del Plata. Una proporción creciente de las cargas que circulan por el río proviene de los puertos y terminales ubicados sobre el río Paraná o el río Uruguay. Especialmente embarques voluminosos de productos agropecuarios, como cereales, soja, derivados de la industria forestal, etc. Esos millones de toneladas anuales son transportados por buques cada vez más grandes, a través del Canal Mitre, adyacente a la orilla argentina, y del Canal de Martín García, entre esa isla y la costa uruguaya. Mientras que el primero es un proyecto exclusivamente argentino, el segundo es una iniciativa binacional argentino-uruguaya ejecutada por intermedio de CARP. Este canal comienza en el Km. 39 del Canal de Acceso a Buenos Aires y conduce hasta el Río Uruguay. Tiene un largo total de unos 106 kilómetros.
Hoy, existe una diferencia significativa en las profundidades de ambos: el Canal Mitre tiene una mayor profundidad que permite el pasaje de buques con carga completa y con un mayor calado. El Canal de Martín García, menos profundo, recibe principalmente el tráfico de subida, de barcos en lastre, y una proporción menor de los que retornan cargados.
Las obras permitirán que los buques con su capacidad de carga completa, puedan optar entre los dos canales de navegación. Ello será mucho más seguro y eficiente para las naves, permitirá una mejor utilización de las inversiones realizadas por ambos países y eliminará el riesgo de que, debido a un accidente, se interrumpa el flujo de buques cargados. Lo resuelto en el seno de CARP indicaría que, finalmente, ha predominado la idea de considerar a ambos canales como elementos de un sistema único e integrado de tráfico de buques y de cargas.