INAU colapsado

Se habla de que se ha desencadenado una profunda crisis en el INAU. Pero en realidad, ¿acaso no hace años que el Instituto para la Niñez y la Adolescencia vive en crisis? El gobierno frenteamplista no ha sabido manejar esta institución que suplantó al Consejo del Niño. Prácticamente desde que entró en funciones, el 1º de marzo de 2005, las cosas van de mal en peor.

Fugas, motines, captura de rehenes por parte de los menores internados, amenazas y violencia generalizada con exhibición de armas confeccionadas allí mismo, en el establecimiento supuestamente de "reeducación", son moneda corriente en el ámbito citado. Entretanto, en la calle, se ve a la niñez desamparada, pidiendo limosna, durmiendo en umbrales, delinquiendo descaradamente, consumiendo alcohol y estupefacientes, hurtando, rapiñando o matando. Otros chicos forman parte de la legión de trabajadores infantiles, muchos tripulando los alrededor de siete mil carros que recogen basura montevideana para venderla.

Algo, o mejor dicho, mucho, funciona mal en el esquema que debería amparar a la juventud. Frente a todo lo señalado más arriba nos encontramos que mientras el INAU se acaloraba por controlar desfiles playeros de quinceañeras en Punta del Este, ¡los menores peligrosos se estaban escapando de las instalaciones de su instituto! En otra ocasión, el 14 de junio de 2005, durante uno de los motines en la Colonia Berro, aparecieron allí con pretensiones mediadoras la inefable ministra comunista Marina Arismendi y el senador Lorier, con el resultado de que este último fue secuestrado por los amotinados y obligado a oficiar de chófer de la fuga.

Ahora vemos que la misma ministra es protagonista principal en los momentos actuales, cuando el padre salesiano Mateo Méndez, quien intentó cambios de fondo en la gestión de los menores privados de libertad, terminó yéndose con estas palabras: "Yo creo que la institución, el Interj, tiene mucho de enfermo, tiene mucho de perverso y tiene mucho de corrupción".

Se dice que la juventud es el futuro. Muy cierto. ¿No tenemos entonces que ser muy cuidadosos de esa juventud? Con el panorama descripto más arriba, ¿hacia dónde vamos?

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