EE.UU. y Brasil preparan cumbre de presidentes

Socios claves. Diálogo "en total confianza" entre cancilleres

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WASHINGTON | AGENCIAS Y SERVICIOS

Estados Unidos considera a Brasil como su mayor interlocutor en América Latina. Y el encuentro de ayer en Washington entre sus respectivos jefes de la diplomacia, Hillary Clinton y Celso Amorim, es una prueba más de ello.

Media hora duró el primer encuentro de Clinton con un canciller latinoamericano. Antes de él, la secretaria de Estado había aventurado un diálogo de "oportunidades y posibilidades" para ambas partes. A la salida, Amorim dijo que fue una reunión "en total confianza"

El tema principal del encuentro era la preparación de la reunión presidencial que en marzo (posiblemente el 17) sostendrán en Washington, los mandatarios Barack Obama, de EE.UU., y Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil, además de la cumbre del G20 de abril. Pero la realidad de América Latina, los biocombustibles -de los que ambos países son exportadores líderes- y, sobre todo, el comercio mundial, y el proteccionismo estadounidense en momentos de crisis, tenían un lugar importante en la agenda.

Durante los últimos seis años, Brasilia y Washington han mantenido, más allá de altibajos, una relación "pragmática" y un "diálogo productivo". El ex presidente de Estados Unidos George W. Bush, antecesor de Obama, consideró a Lula como su principal interlocutor en el hemisferio Sur del continente americano. El actual inquilino de la Casa Blanca pretende seguir en el mismo camino. Lula no había ocultado su simpatía por Obama durante la campaña electoral estadounidense. El primer presidente negro de Estados Unidos lo retribuyó con un saludo telefónico directo el 26 de enero pasado, apenas seis días luego de asumir. Un lujo que muy pocos gobernantes se han dado con tanta celeridad.

Clinton pretendía abordar varios temas sobre América del Sur. Según la corresponsal del diario argentino Clarín en Brasil, a la secretaria de Estado le interesaba particularmente la situación en Venezuela, Bolivia y Ecuador -países que se mostraron muy hostiles a Washington durante los años de Bush-, antes quienes confía que Planalto pueda oficiar de nexo para mejorar las relaciones.

Amorim defendió la diversidad política de América Latina y el cambio de actitudes en la región hacia Cuba, que fue admitida el año pasado en el Grupo de Rio. Según el canciller brasileño, su colega "tomó nota" de esa realidad.

proteccionismo. Pero Brasil tiene otras preocupaciones. Fue este país quien mostró con más dureza su disconformidad ante el paquete de medidas anunciado por Obama para reactivar la economía estadounidense. En particular, apuntaba a la cláusula "Buy American" ("compre estadounidense") incluido en el Plan de Reactivación por 787.000 millones de dólares.

Brasil considera que ese plan tiene un sesgo "proteccionista" perjudicial para sus exportaciones, que ya mostraron un retroceso en enero. EE.UU. es el principal socio comercial de la potencia sudamericana, con un comercio bilateral que el año pasado ascendió a 53.000 millones de dólares, con un déficit de US$ 2.500 millones para los brasileños. De hecho, el pasado 18 de febrero, el propio Amorim afirmó que su país analiza denunciar a la Organización Mundial de Comercio (OMC) el plan de Obama.

El presidente Lula había dicho también que, en tiempos de crisis, no era una buena señal que Estados Unidos se inclinara hacia el proteccionismo, lo que consideró una medida "regresiva".

Ante la presión internacional, el Senado de EE.UU. "suavizó" -pero no eliminó- esa cláusula.

Sobre ese punto, Amorim fue muy diplomático. Dijo que el caso puede verse "de diversas maneras" y que EE.UU. tiene "sus propias prioridades". Apenas deslizó que la posición internacional de Brasil se sabrá cuando llegue el momento de dialogar a través del jefe de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), Ron Kirk.

Informe de derechos humanos reunió críticas y autocríticas

En el informe anual del Departamento de Estado de EE.UU. divulgado ayer sobre la situación de los derechos humanos en el mundo, el primero con Hillary Clinton a la cabeza de esa oficina, se repitieron las críticas a los países habitualmente señalados por Washington. Pero también incluyó una autocrítica al pasado reciente, o sea, al gobierno de George W. Bush.

En el informe, una investigación en casi 200 países, se destaca que la situación de los derechos humanos empeoró en Cuba ("Hubo un incremento de la supresión de la libertad de expresión y de asamblea comparado con el año anterior"), Venezuela ("Erosión de los derechos democráticos y los derechos humanos"), China, Corea del Norte, Irán, Rusia e incluso Egipto. Este último país es un estrecho aliado de EE.UU., a quien el informe señaló reiterados casos de tortura y censura, entre otros abusos.

Pero el informe prometió también mejorar la propia situación de EE.UU. en derechos humanos, mencionando la prisión de Guantánamo (donde aún hay 245 presuntos terroristas sin acusación en contra ni derecho a abogado) y la determinación del presidente Barack Obama de cerrarla en un año. "Incumbe a los demás la responsabilidad de expresarse cuando piensan que nuestras obligaciones internacionales en materia de derechos humanos no se están respetando", señaló Clinton en el texto. afp

Agenda de color verde

Brasil y EE.UU. representan el 70% de la producción mundial de biocombustibles; el primero lo produce a partir de caña de azúcar y el segundo del maíz. En 2007, Lula y Bush firmaron un acuerdo para alentar la producción a gran escala de este tipo de combustibles en EE.UU. Teniendo en cuenta el interés de Barack Obama en reducir la dependencia del petróleo y en la investigación en fuentes alternativas de energía, en Brasilia se estima que la nueva Casa Blanca le dará a la "agenda verde" un peso mayor que en la administración anterior. Para EE.UU. hay otra motivación: comprarle menos petróleo a Venezuela. agencias

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