Independientemente del desenlace final de la fuga de una decena de reclusas de la cárcel de Canelones, el hecho ilustra sobre una circunstancia que afecta en mayor o menor medida, a prácticamente la totalidad de los establecimientos de reclusión del país. En efecto, las fugas son hoy moneda corriente en estos sitios, trátese tanto de pequeños celdarios como de grandes centros como Santiago Vázquez o el Penal de Libertad.
En otros tiempos, las fugas comprendían complicadas y prolongadas operaciones, ya que no era nada fácil burlar el esquema de seguridad existente. La de los anarquistas que escaparon de Punta Carretas mediante un túnel que los condujo a la Carbonería "del Buen Trato", quedó como ejemplo clásico de esta realidad, hasta que otro túnel, cavado por tupamaros, dio lugar a una nueva y más espectacular salida masiva de reclusos.
Hoy es frecuente que presos escapen disfrazados de mujer, haciéndose pasar por otro y a veces simplemente aprovechando una puerta abierta por la que salen caminando. Lo que ocurrió en Canelones ahora, se inscribe dentro de esta nómina de salidas que se conciben circunstancialmente y suelen aprovechar condiciones de bajo control.
A menudo se invoca, también como elemento que facilita los escapes, la superpoblación carcelaria. En Canelones, se dice que hay 75 plazas en la cárcel femenina, pero que allí deben convivir entre 90 y 95 mujeres. Sin embargo, la redistribución de cientos de presos, como la cumplida en 2007 para descomprimir la situación de superpoblación en Santiago Vázquez y Libertad, no parece variar mucho la situación, en especial considerando que dentro de las prisiones hay mundos aparte, con bandas organizadas, gente armada, tráfico de drogas y suicidios y otras muertes violentas nunca aclaradas debidamente.
Sea como sea, se hace imprescindible crear nuevos centros de reclusión, con medidas de seguridad que impidan el descaecimiento del régimen carcelario.
Mientras no se logre hacer descender en forma importante el número de delitos que afligen al país, mientras siga vigente la sensación general de inseguridad, no hay otra solución para este triste tema.