BOGOTÁ | EL TIEMPO/GDA,
AGENCIAS Y SERVICIOS
Los cuatro rehenes de las FARC liberados el domingo señalaron ayer en conferencia de prensa junto con el presidente Álvaro Uribe que vivieron "situaciones inhumanas" y que les pidieron que adviertan a los medios sobre futuros ataques.
La guerrilla colombiana de las FARC amenazó con atacar a medios de prensa del país porque según afirman "no son imparciales", denunciaron ayer los cuatro uniformados que fueron dejados en libertad el domingo en el sur del país.
Tras ser recibidos en Bogotá por el presidente Álvaro Uribe, los tres policías y el militar entregados por la guerrilla que los mantuvo en cautiverio desde 2007, coincidieron en esa denuncia y revelaron además que los insurgentes les quitaron los aparatos de radio que les permitía escuchar las noticias.
"Desde el 24 de diciembre nos quitaron las radios porque, según dijeron, había mucha parcialidad y `hasta tanto los medios no se comprometan a ser imparciales no hay más radio`. También amenazaron con atentados a los medios", dijo el policía liberado Alexis Torres.
Similar denuncia hizo Walter Lozano, otro de los policías liberados, quien además dijo que los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) los mantuvieron durante todo el cautiverio en lo profundo de la selva atados a los árboles con cadenas en el cuello.
"Es lamentable la condición de los rehenes porque las FARC los mantienen atados a un árbol", dijo Lozano, para seguidamente agregar que los guerrilleros le advirtieron que "si los medios no cambian la forma de trasmitir noticias, son blanco militar".
El agente José Fernando Galicia, otro de los liberados el domingo, señaló en la conferencia que mientras estuvieron en cautiverio las FARC los obligó a que le dijeran a los medios que la "guerrilla no está acabada, que recibían buenos tratos, y que no pasaban hambre. Si no decíamos esto nuestra libertad estaba de por medio".
El último orador fue el soldado William Domínguez. Este manifestó que en 2007 las FARC lo obligaron a mentir bajo amenaza de muerte en una carta en la que hablaba sobre Emmanuel, el hijo que tuvo en cautiverio la política Clara Rojas.
"Una vez yo mandé una prueba de vida, donde decía que Emmanuel estaba conmigo y que allá le hacían muñecos de palo. Eso fue un montaje de las FARC", aseguró Domínguez. Este testimonio confundió al gobierno colombiano sobre el paradero del joven que finalmente fue encontrado en un instituto de protección de menores de Bogotá.
El militar también recordó su deseo de continuar "sirviendo al Ejército" y se animó a cantar una canción que compuso en cautiverio en homenaje a la "Operación Jaque" -realizada por el Ejército en 2008 y por la cual fue liberada la ex candidata presidencial francocolombiana Ingrid Betancourt, tres estadounidenses y otros 11 uniformados.
"El gobierno logró lo que nunca antes nadie había logrado. Operación sin disparos el teatro estaba armado, fue tanta la vocación que ni las FARC lo notaron", cita una parte de la creación.
Más liberaciones. La Cruz Roja suspendió ayer un operativo para ir a buscar a la selva colombiana al ex gobernador Alan Jara, otro rehén al que las FARC planean liberar. En tanto, el presidente Uribe decidió tirarse atrás en la decisión que había tomado el domingo de excluir a la senadora opositora Piedad Córdoba de las negociaciones.
Según un comunicado enviado por él a los medios de comunicación la medida fue tomada "por solidaridad con las familias y los secuestrados".
Córdoba confirmó ayer que hoy se retomará el operativo humanitario para rescatar a Jara. "Continuaremos con la labor humanitaria a las 8 de la mañana junto con la Cruz Roja Internacional (...) Al mediodía, si la naturaleza nos permite, estaremos todos celebrando con mucho júbilo, con mucho regocijo, con mucha esperanza, sobre todo, el regreso de Alan Jara", manifestó la senadora.
La Cruz Roja (CICR) no explicó por qué se suspendió el operativo de ayer. El vocero de las CICR, Yves Heller, informó que la entidad está en continuo "contacto con la comisión (que organiza los operativos), con el gobierno y, de manera indirecta, con las FARC".
La negativa de Uribe de que Córdoba participara de los operativos de rescate se dio el domingo, tras una tensa jornada de liberación de los tres policías y un militar.
El periodista colombiano Jorge Enrique Botero, que participó de las liberaciones, denunció que en el operativo los helicópteros que les llevaban fueron perseguidos por aviones del Ejército, a pesar que el gobierno se comprometió a cesar las actividades en la zona.
El hecho, que también fue criticado por Córdoba y que habría generado enfrentamientos con la guerrilla -las FARC informaron que uno de ellos fue asesinado-, fue negado por el gobierno.
Sin embargo, Uribe manifestó ayer en la conferencia de prensa que lo que sí hubo fueron sobrevuelos de aviones sobre la zona de las liberaciones, pero aclaró que estos respetaron la altura mínima permitida.
La Cruz Roja recordó ayer al gobierno que es necesario que "se mantengan todas las garantías de seguridad" para que se lleve a cabo el proceso de entrega de rehenes hoy y el jueves.
La liberación de Jara hoy retrasa para el jueves la de Sigifredo López, otro político secuestrado por las FARC y que sería puesto en libertad mañana.
Atentado con coche bomba contra policía
Cali | Dos personas murieron y 30 resultaron heridas la noche del domingo por un coche bomba lanzado contra una sede de la policía en la ciudad de Cali, en el suroeste de Colombia. Autoridades locales atribuyeron el atentado a las FARC.
El gobierno "expresa su preocupación por la exaltación del terrorismo que se dio en el día de ayer (por el domingo), a tiempo que las FARC, explotaban un carro bomba en la ciudad de Cali que ha dejado dos muertos y cuatro heridos", precisó ayer en un comunicado el presidente Álvaro Uribe.
Uno de los muertos fue, según indicaron las autoridades, el autor del ataque que quiso pero no pudo huir tras dirigir el coche bomba contra el comando policial. La otra víctima fue una mujer de 73 años que pasaba por el lugar.
"Entre los heridos tenemos a siete niños y adolescentes y tres policías. Es muy triste porque este atentado lo hacen en una zona céntrica de la ciudad que es muy transitada", sostuvo ayer el alcalde de Cali, Iván Ospina.
El comandante de policía local, general Gustavo Ricaurte, fue quien atribuyó el atentado a las FARC. La explosión dejó la zona a obscuras y destruyó la fachada del edificio ubicado a pocas cuadras del Palacio de Justicia, que en agosto fue blanco de otro ataque atribuido a la guerrilla. El tiempo/GDA y AFP