Álvaro Casal
El hombre de Neanderthal, Lucy y varios vetustos más, han quedado como chiquilines al lado de ella. Ha sido la sorpresa científica del año: una muchacha que vivió hace 4,4 millones de años.
Sucedió en lo que hoy es Etiopía. En los tiempos de Ardi (así la bautizaron sus descubridores, abreviando Ardipithecus ramidus), ella y sus coetáneos andaban por ahí, caminando erguidos como los humanos de hoy, mientras buscaban plantitas, insectos, pequeños mamíferos y reptiles para comer (lo que se dice, una dieta variada).
Al parecer no les interesaba balancearse de un árbol a otro, lo cual los coloca más arriba del nivel de Tarzán en versión Johnny Weissmuller. Preferían andar a pie, aunque sin disimular su cuerpo, que, por así decirlo, no era muy agraciado: peludo, con rostro muy tipo mono, de unos 50 kilos de peso y 1,20 metros de estatura.
He aquí pues la novedad que nos deja este 2009 que se va: otro antepasado para los humanos, mucho más viejo de lo que se creía hasta ahora que eran los comienzos de la especie. Y una novedad, surgida justo en el año del bicentenario del nacimiento de Charles Darwin y el sesquicentenario de su obra: "El origen de las especies", cuya difusión causó tantas discusiones hasta no hace mucho. Recordemos nomás que no hace muchas décadas, en los famosos "Monkey Trials", profesores de Estados Unidos que enseñaban la teoría de la evolución fueron procesados. El asunto enfrentó hasta a notables abogados como Clarence Darrow y William Jennings Bryan.
Ahora ya es muy raro que alguien ponga en duda la teoría de la evolución, simplificada así por algún chistoso: "el hombre desciende del mono y el mono desciende del árbol". Algo que aunque tenga su chispa no integra lo que se entiende por evolución, ya que no es de chimpancés, gorilas o babuinos que provienen los humanos sino de una rama distinta y por así decirlo, paralela.
De seres que caminaban derechos y no apoyando sus manos en el suelo, irguiéndose sólo ocasionalmente, para avizorar, como decía un científico argentino, qué había más lejos en la vasta superficie plana de la pampa.
Claro que hemos tenido tantos acontecimientos notables, grandes y pequeños, buenos y malos en el 2009 que muchos pasaron por alto la noticia de que han sido hallados partes del cráneo, dientes, pelvis, manos, brazos, piernas y pies de Ardi, agregando algunos millones de años a lo que se creía eran los tiempos de los primeros homínidos.
Sin embargo, estamos frente a un avance apabullante.
Eso sí: llama la atención que los científicos, a Ardi le dicen "hembra". Parece un tanto descortés. Algo que rechina. No esperamos que estos señores le digan dama ni mina y tampoco piba o señora. Pero por lo menos podrían ser un poco caballeros y rotularla como "mujer" y no como se definiría a un rinoceronte u otro rudimentario animal con órganos femeninos.
Respeto, señores. Al fin de cuentas, presumiblemente la señora Ardi podría hasta haber rechazado la invitación de algún orangután atrevido, a pasear en liana.
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