¿Hacia dónde?

La visita del presidente Bush a Irak coincidió con el anuncio del Gobierno británico de que retiraba sus tropas de la estratégica ciudad de Basora, próxima a la frontera con Irán. El primer ministro Gordon Brown describió el movimiento como un cambio de una posición de combate en cuatro provincias, "hacia un papel más de vigilancia" que le dejaba el control de aquella localidad a una fuerza compuesta por milicianos chiitas.

El Primer Ministro le envía una señal a la Casa Blanca de que su principal aliado en Irak tiene sus propias prioridades y que está contemplando su salida. También le demuestra a la opinión pública británica que el nuevo gobierno laborista no es un aliado automático de Estados Unidos. Está claro que Brown aprendió la dolorosa lección que el electorado, y su propio partido, le impartieran a su antecesor, Tony Blair.

El principal objetivo de la breve visita del presidente Bush fue demostrar lo acertado de su decisión, tomada a principios de este año, de aumentar sus tropas en Irak. Deberá ser una demostración muy convincente porque el Congreso, ahora dominado por el Partido Demócrata, tiene en su agenda la consideración de una nueva partida de fondos para las tropas en aquel país.

La Casa Blanca debe, primero, dejar claro que no abandona a sus aliados, en este caso el gobierno de coalición iraquí y, segundo tranquilizar a su electorado que comienzan a tener la percepción de que su país, otra vez, se ha embarcado en una verdadera misión imposible. Una percepción que solamente puede acentuarse con la retirada, por más limitada que haya sido, de los británicos.

Al final de cuentas, las decisiones de Londres y los esfuerzos de Bush, con toda la importancia que puedan tener, se toman en un escenario político dominado por fuerzas mucho más profundas y complejas. Mucho dependerá de la capacidad de los iraquíes, de encontrar una convivencia razonable entre sus comunidades chiitas sunnita y kurda.

No será fácil. Entretanto, lo único cierto es que las grandes ilusiones con que los Estados Unidos se embarcaron en esta aventura hace tiempo que fueron sepultadas por la dura realidad a un precio muy alto para el pueblo de Irak.

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