Ruben Loza Aguerrebere
El 4 de febrero de 2008, Mario Vargas Llosa, acusando recibo de materiales que le había enviado cuando estaba preparando su libro sobre Onetti, "El viaje a la ficción" (Alfaguara), me escribió estas palabras: "Interesantísima tu entrevista a Borges en la que explica por qué no votó por Onetti para el Cervantes. Mi impresión es que nunca leyó una sola línea de Onetti... Pero tal vez esa declaración explica el secreto rencor que guardó siempre Onetti contra Borges pese a lo mucho que admiraba sus libros".
Un par de meses más tarde, nos vimos personalmente; en esa oportunidad, me comentó una vez más la entrevista que yo había realizado a Borges en 1981, y publicada en "El País" en mayo de aquel año. Confirmaba su presentimiento de que Borges nunca había leído los libros de Onetti.
Borges integró el jurado del "Premio Cervantes" y, entre el poeta y ensayista mexicano Octavio Paz y Onetti, votó por el primero. Me impresionó su decisión; se lo pregunté y Borges me dio aquella respuesta un tanto extravagante, que publiqué textualmente.
Hoy, ya publicado el libro de Vargas Llosa sobre Onetti, advierto, que esa entrevista es una y otra vez mencionada por sus comentaristas, así como la reproducen revistas literarias, el suplemento de "La Nación" y diarios chilenos, hasta blogs, y la mencionan escritores como Carlos María Domínguez y el español Alejandro Gándara, que son especialistas en la obra onettiana.
Pues bien, para ellos estas palabras evidencian lo que percibía Vargas Llosa, antes de haberlas recibido, es decir, que Borges no había leído a Onetti.
Creo que vale la pena reproducir, lo que escribe Vargas Llosa en su libro sobre Onetti. Dice lo siguiente: "En 1981 Borges fue jurado del Premio Cervantes, y en la votación final, entre Octavio Paz y Onetti, votó por el mexicano. Entrevistado por Rubén Loza Aguerrebere, explicó así su decisión: -¿Cuál era su reparo a la obra de Onetti?
-Bueno, el hecho de que no me interesaba. Una novela o un cuento se escriben para el agrado, si no no se escriben [...] Ahora, a mí me parece que la defensa que hizo, de él, Gerardo Diego, era un poco absurda. Dijo que Onetti era un hombre que había hecho experimentos con la lengua castellana. Y yo no creo que los haya hecho. Lo que pasa es que Gerardo Diego cree que Góngora agota el ideal en literatura, y entonces supone que toda obra literaria tiene que tener su valor y tiene que ser importante léxicamente, lo cual es absurdo. Ahora, si Gerardo Diego cree que lo importante es escribir con un lenguaje admirable, eso tampoco se da en Onetti". Y agrega: "Mi pálpito es que Borges nunca leyó a Onetti y probablemente la sola idea que guardaba de él tenía que ver con aquel frustrado encuentro en una cervecería porteña y las provocaciones anti-jamesianas del escritor uruguayo".
Haber contribuido a poner alguna luz en el mundo literario de nuestro mayor novelista, y su relación con Borges, depara satisfacción.
NOVEDADES EDITORIALES. Manuel Lucena Giraldo, profesor de la Universidad Complutense, en su reciente libro "Ciudades y leyendas" (Planeta), recoge innumerables historias y leyendas de diversas ciudades españolas. Calles de Madrid, puentes de Bilbao, curiosidades de Guipúscoa, Álava y Toledo, misterios de Córdoba y Granada, nutren estas páginas fruitivas.