Obama buscará el diálogo pese a las críticas

Cumbre. Esperan acusación por el origen de la crisis

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DANIEL HERRERA LUSSICH

EN WASHINGTON

CORRESPONSAL PERMANENTE

Obama será sin duda el protagonista en la V Cumbre Americana, pero también puede convertirse en el blanco de duras críticas de algunos líderes hemisféricos que estarán frente a él en la mesa de la reunión plenaria de Trinidad y Tobago.

El grupo de asesores más cercanos al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, en el estudio de posibilidades sobre lo que ocurrirá en la Cumbre, previene que no serán todos flores y aplausos en el encuentro de Puerto España. No olvidan que uno de los aliados más fuertes y de confianza en la región, el presidente Luiz Lula Da Silva, durante la visita de Gordon Brown a Brasilia y pocas horas después de abrazarse en la Casa Blanca con Barack Obama se despachó en charla con los periodistas sosteniendo que "los culpables de la crisis económica eran los rubios de ojos celestes". Y ni que hablar de las estridentes y repetidas frases del presidente Hugo Chávez sobre las culpas del "imperialismo del norte".

Pero las eventuales críticas que pueda recibir de sus colegas latinoamericanos no impedirán a Obama "buscar áreas de interés común" con otros mandatarios, según aclaró el vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs. Si Obama temiese a las críticas, "ciertamente no hubiéramos ido a Europa", añadió. "Si no nos sentamos en una misma sala con gente que es crítica de nuestro país, probablemente nos sentaríamos en una sala solos", ironizó.

En un informe al que se dan los últimos ajustes en las alturas del gobierno americano, se recuerda que "gran parte del continente en los últimos cinco años vivió una bonanza casi desconocida, con precios históricos en las materias primas, que permitió a millones de personas salir de una pobreza casi crónica". Y ahora, esas valiosas conquistas económicas ven la espada de Damocles con la llegada de una aguda recesión que tuvo su comienzo profundo en el poderoso EE.UU. El presidente del BID, el colombiano Alberto Moreno, lo reconoce públicamente cuando afirma que "es la primera crisis económica en el hemisferio que no ha tenido su origen en América Latina".

El carismático Obama conquistó Europa en el viaje por el G20 y la OTAN y su palabra fue aceptada letra a letra, cuando prometió un cambio radical en enfoque y tono con relación a la vapuleada e impopular administración Bush. Pero ahora el equipo Obama sabe que se encuentra con figuras más "aguerridas, sin el protocolo clásico de los europeos, con una personalidad marcadamente diferente que la que manifestarán muchos por medio del discurso o acaloradas conferencias de prensa".

Los "cerebros" de Washington dan una importancia relativa a la ya famosa, pero no muy valorada, Declaración Final de la Cumbre Americana, redactada y ajustada a lo largo del último año, cuando no había estallado la crisis económica en todo el mundo. Saben que más de una nación latinoamericana ve como cae su economía, bajan los precios de las materias primas, desaparecen los compradores y se alejan las inversiones, entre otros aspectos negativos, a los que se suma, para muchos de esos países, la acentuada caída del envío de remesas de los inmigrantes radicados en Estados Unidos.

En reciente declaración a periodistas del GDA, grupo que integra El País, el secretario general de la OEA, Miguel Insulza, un conocedor profundo del panorama político latinoamericano, alertó sobre lo que pueden ser las tensiones en la Cumbre: "será un foro con presidentes, jefes de Estado... pero se van a tener que decir cosas duras".

Además no hay que olvidar que en los próximos meses cuatro países del continente celebrarán elecciones presidenciales (Uruguay entre ellos) y como está previsto un impacto mayor de la crisis a lo largo del 2009 y los primeros meses del 2010, los "dedos a la hora de los discursos electorales apuntarán al norte, hacia Estados Unidos". El mismo presidente del BID puntualizó: "En esos tiempos de campañas presidenciales la tentación de correr contra Washington es muy fuerte".

En el portafolio que llevarán los expertos de la Casa Blanca se piensa que las prioridades de la Cumbre estarán en las "posibles soluciones sobre los efectos de la crisis económica en Latinoamérica, energía renovable y medioambiente, deterioro de la seguridad pública (con preferencia en los temas droga y tráfico de armas) y salidas para reducir la brecha entre países ricos y pobres". Hay asuntos como el comercio y la inmigración, que se sabe son muy esperados por numerosos líderes latinoamericanos, pero que se considera tendrán una prioridad muy relativa, en estos momentos, para Obama.

Los asesores del mandatario, aunque niegan cualquier señalamiento sobre esos puntos, ven en la Cumbre dos frentes: por un lado el que encabeza Brasil, país que en el plano regional y global tiene una posición fuerte y sólida, y en el cual EE.UU. se apoyaría para mantener los equilibrios económicos y políticos. También se da importancia en este grupo a México, Colombia, Chile, Costa Rica, Uruguay y Perú.

En tanto se mira con cuidado al frente liderado por Chávez, con sus voces socialistas de iras de izquierda radical, al que se une Nicaragua, Ecuador, Bolivia y con ciertos vaivenes Paraguay. El presidente venezolano en lo últimos días ha visitado China, Irán y Cuba. Se sabe que la consigna de estos países es observar y aguardar la palabra de Obama, son conscientes que no están frente a Bush, pero el escándalo lo pueden desatar en cualquier momento.

EE.UU. con los bloques

Durante su participación en la cumbre, Barack Obama se reunirá con los países miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) -que integra Uruguay-, la Comunidad del Caribe (Caricom) y el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), en un primer acercamiento con los países del hemisferio en el que el tema Cuba estará presente, pues Brasil ya anunció su intención de plantearlo.

La cumbre de 34 jefes de estado

Trinidad y Tobago se convertirá el viernes en el primer país del Caribe en recibir una cumbre continental, un reto que exigió enormes y costosas medidas logísticas en este pequeño país que desea reivindicar su protagonismo dentro de las organizaciones internacionales. En total, 34 países del continente americano, todos menos Cuba, estarán representados en la V Cumbre de las Américas, que se celebrará del 17 al 19 de abril. A pocas horas del inicio de la cumbre, la capital del país, Puerto España, ultima los preparativos para recibir a más de 5.000 personas, entre delegaciones oficiales y periodistas. El hotel Hyatt, una inmensa torre a orillas del mar donde se realizará el encuentro, se ha convertido en una fortaleza bien custodiada. Todo indica, por la situación de Trinidad, los controles de su gobierno y la gran popularidad del nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que las manifestaciones contra esta cumbre de las Américas, si las hay, serán pequeñas comparadas a las registradas hace cuatro años en Mar del Plata. En la cumbre, la quinta que se realiza desde 1994, Cuba, excluida del grupo hace años, estará ausente y a la vez muy presente, ya que su situación podría ser objeto de largas discusiones. La lista de prioridades del presidente estadounidense incluye asuntos de interés para todo el hemisferio occidental como la actual recesión y las posibles medidas para superar la crisis, el calentamiento global, las energías alternativas, el narcotráfico y la pobreza en el continente.

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