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JUAN ORIBE STEMMER
Piratas somalíes abordaron el buque de carga "Maersk Alabama" cuando navegaba en el océano Índico, a unas cuatrocientas millas mar adentro de la capital de Somalia, Mogadishu, con rumbo al puerto de Mombasa en Kenia. El barco pertenece a la compañía armadora danesa Maersk. Transporta cuatrocientos contenedores con ayuda alimentaria para diferentes organizaciones, incluyendo el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas.
A primera vista lo sucedido parecería ser otro episodio más, en una larga cadena de ataques piratas en las aguas adyacentes a la costa de Somalia. Sin embargo, no es así.
Por varios motivos.
Primero, el buque tiene bandera de los Estados Unidos (su puerto de registro es Norfolk, un antiguo puerto marítimo en el Estado de Virginia) y su tripulación está compuesta por veinte marinos de esa nacionalidad. Esta habría sido la primera vez en dos siglos que un buque mercante estadounidense es capturado por piratas. El episodio trae recuerdos de las campañas libradas en la primera mitad del siglo XIX por la joven armada de los Estados Unidos contra los piratas del Mediterráneo.
Segundo, los piratas no consiguieron su objetivo. Abordaron el buque, pero la tripulación, que se había preparado para resistir este tipo de situaciones, evitó que fuera apresado. No se tiene una versión precisa sobre lo sucedido pero parecería que el capitán del "Maersk Alabama", Richard Phillips, se entregó a los atacantes a cambio de que dejasen libre al resto de la tripulación. Como resultado, merecidamente, se ha transformado en un héroe. Durante la refriega, los tripulantes capturaron a uno de los atacantes pero lo dejaron libre, en un intento de canjearlo por su capitán.
Los piratas no cumplieron su palabra y con Phillips como rehén, se embarcaron en una de las lanchas salvavidas del buque. Ahora se encuentran al garete en medio del océano, con la poco reconfortante compañía del destructor "USS Bainbridge" (en homenaje al capitán William Bainbridge, quien se distinguió en la campaña contra los piratas de Túnez, en el año 1803), esperando el inminente arribo de más buques de guerra para el domingo.
Los piratas piden, a cambio de dejar en libertad a Phillips, un rescate y un salvoconducto formal para volver a Somalia. También se ha informado que otros piratas se proponen acudir en auxilio de sus compañeros a bordo de un buque de carga que apresaron hace unos días, llevando a bordo unos cuantos de los marinos extranjeros que mantienen como rehenes, a modo de escudos humanos.
Las aguas frente a la costa de Somalia y en el Golfo de Adén son una de las principales encrucijadas marítimas del mundo. Todos los días circulan por ese pasaje miles de buques de carga de todos los tipos transportando cargas entre el Canal de Suez y el Lejano Oriente.
Las incursiones de los piratas somalíes se han transformado en un verdadero problema. Los costos de los seguros marítimos de los buques y cargas que deben navegar por esas aguas están subiendo, en respuesta a la amenaza de una nueva ola de ataques, los buques de crucero ya no visitan los puertos de Kenia, lo que afecta una de las principales industrias de este país, la pesca también es amenazada.
Este ataque, y sus posibles consecuencias militares y políticas en los próximos días, podría, finalmente, anunciar el ocaso para los piratas somalíes. Una alianza internacional parece la respuesta inminente.
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