EDUARDO BARRENECHE
Un sistema de atención "colapsado", incumplimiento con el Código del Niño, hacinamiento y falta de políticas de rehabilitación, son las conclusiones de un informe de la Mesa Intersindical de la Berro. Solo en marzo hubo 33 fugas de un hogar abierto.
"A veces llega un menor a la Colonia Berro y debemos preguntarle el nombre. Su carpeta viene tres días después cuando él ya se fugó", dijo a El País la presidente de la Mesa Intersindical de dicha repartición, Claudia Montenegro, una de las creadoras del informe.
Los principales insumos del documento de los trabajadores de la Colonia Berro señala que en el Hogar Piedras -donde ayer funcionarias vivieron una situación tensa con menores que ameritó la cancelación de las visitas- hay un vacío de poder. Es decir, este hogar, que aloja a 21 menores infractores, carece de director, coordinador general y no tiene encargado de turno. Allí trabajan tres educadoras que poseen los grados más bajos del escalafón, explicó Montenegro.
Muchos mandos medios de los hogares de la Berro están vacantes o sus jerarcas fueron trasladados a otras reparticiones o los cargos dejados sin efecto. Son comunes las designaciones directas.
Según los funcionarios, varios trabajadores que ingresaron hace dos años y ya son encargados de turno gracias a los continuos movimientos de personal, generando un "grave problema de gestión".
Por su parte la presidenta del INAU, Nora Castro dijo a El País que, por ser este un año preelectoral, el organismo no puede contratar más personal, pero este analiza la posibilidad de utilizar una excepcionalidad prevista por la normativa. "Estamos procurando incrementar el personal. Es un tema que nos tiene ocupados", explicó.
Castro, quién asumió en forma reciente al frente del Instituto, expresó que el Directorio realizará un llamado para llenar por concurso las encargaturas y mandos medios del Instituto de Rehabilitación Juvenil (Interj). La Colonia Berro depende de este repartición.
Señaló que en breve se harán entrevistas con candidatos que ocuparán puestos en el Hogar Piedras. "Es cierto que allí falta personal", reconoció Castro tras advertir que lleva tiempo preparar los tribunales que participaron en los concursos.
Enseguida destacó que esos concursos deberán brindar transparencia tanto para los candidatos como a los restantes trabajadores del organismo.
Con respecto a los cuestionamientos del sindicato acerca de la demora de las entregas de carpetas de los menores que ingresan a la Berro, Castro dijo que se trata de reducir el tiempo generado entre la llegada del adolescente al INAU y el arribo de su correspondiente expediente. "Hay un desfazaje menor", agregó. Sin embargo, reconoció que el principal problema que deben afrontar las autoridades del organismo "es donde ubicar" a los menores internados por la Justicia de Menores.
Castro señaló que aspiraba que los jueces utilizaran "toda la diversidad" de opciones para penar a aquellos jóvenes que cometan delitos tomando en cuenta que la privación de libertad "es la última medida". Es decir, Castro pidió a los magistrados que "profundicen" las medidas alternativas a la privación de libertad.
DROGA. El documento de los trabajadores de la Berro, que será presentado en las próximas horas al Consejo Ejecutivo del INAU, expresa que la pasta base ha cambiado notoriamente la conducta de los menores infractores. Ahora estos ingresan casi analfabetos y con profundos problemas mentales provocados por el consumo de esta droga. En los primeros meses, estos jóvenes no pueden concurrir al taller porque sufren la abstinencia y por tal razón deben ser medicados.
También ha cambiado la conducta de los menores, según los funcionarios. Antes de fugarse, los internos rompen todo sin importarles si son elementos que luego volverán a utilizar como aulas de clases, instalaciones de la cocina o sus propias habitaciones.
"Además el sistema coloca en el mismo hogar a un menor que delinque por primera vez junto con otro que lleva 15 rapiñas y roba desde los ocho", dijo Montenegro.
El INAU "tampoco está cumpliendo el Código del Niño que establece que a los menores infractores deben alojarlos por edad y según el delito. Lo que ocurre es que el sistema está colapsado", explicó.
Sólo en marzo de este año, el hogar abierto La Casona sufrió 33 fugas. "Se trata de un récord", dijo Montenegro. Cada día, en la Colonia Berro se escapan un promedio de entre tres y ocho menores.
Para los funcionarios de esta repartición del INAU, el Hogar La Casona se transformó en "embudo" de salida de menores peligrosos. Como no tienen muros ni alambrados, éstos se escapan de allí con facilidad.
Según los trabajadores de la Berro, esto sucede debido a las "malas derivaciones" de menores que realiza el Interj, ya que destina a hogares abiertos a menores peligrosos o con antecedentes de fugas. "No se asegura la permanencia de ese adolescente como lo establece la Justicia", explicó Montenegro.
Por ejemplo, un menor internado por una rapiña deberá cumplir una privación de libertad de 10 meses en la Colonia Berro. Al cumplir la mitad de esa pena, puede quedar en libertad en función de su comportamiento. Sin embargo, la evaluación del joven no puede hacerse porque éste se fuga y vuelve a delinquir.
Las cifras
33 Es la cantidad de fugas que sufrió el hogar abierto La Casona sólo en el mes de marzo. Más de una por día.
8 Es la cantidad promedio de fugados en una sola jornada en los siete centros que posee la Colonia Berro.