A confesión de parte...

Por fin el resultado de una comisión investigadora obtiene algún resultado concreto: a tres días de presentarse las conclusiones emanadas de la Junta Departamental de Montevideo sobre algunas concesiones en el Parque Rodó y la actuación del secretario personal del Intendente Municipal, la administración frenteamplista admite tácitamente la posible existencia de tráfico de influencias en parte de su gestión, cuando envía con urgencia un proyecto de decreto que, según sus argumentos, propiciará la transparencia a su accionar gubernativo.

Atrás quedaron siete meses de idas y venidas, de contraacusaciones, de juicios por difamación e injurias, de informes secretos, de renuncias, de vestiduras rasgadas y de Comisiones de Transparencia intrapartidarias. Términos como "periodismo chatarra", "traidores", medios calificados y comparados con "La Escoba", constituyeron el anecdotario del guión de esta triste telenovela montevideana.

No por casualidad y continuando una rica tradición en la materia, se encarga al intendente interino Dr. Adolfo Pérez Piera dar las noticias complicadas. Se anuncia la firma de esta resolución que con justicia pretende corregir al detalle todos los elementos que provocaron estas denuncias de supuestas irregularidades: se prohíbe a los jerarcas municipales intervenir en casos en los que, simultáneamente, actúen en su actividad privada; también les impide tener relación particular alguna con empresas vinculadas a la Intendencia; y, por último, las jerarquías deben fundamentar, exhaustivamente, todas las resoluciones a tomar para evitar cualquier conducta que importe un abuso, exceso, o desviación del poder y el uso indebido de su cargo o intervención en asuntos que puedan beneficiarlo económicamente, tanto a los jerarcas como a personas directamente relacionadas con él.

Estas disposiciones que descontamos su rápida aprobación, van en el loable camino de eliminar cualquier indicio de corrupción dentro de la administración comunal, a sabiendas de que dicho flagelo se ha instalado, últimamente, en todos los partidos políticos que detentan diferentes parcelas de poder.

Por tanto la pregunta obligada es definir cuál será el destino de aquellos funcionarios, que sin calificar intenciones actuaron por fuera de esta nueva reglamentación y que a la postre motivara el surgimiento desde la misma izquierda de las publicaciones en "Brecha" y que a la luz de sus reiteradas manifestaciones, llegaron no sólo a confirmar parte de las sospechas sino que a igualar sus conductas con las de mismísimo Tabaré Vázquez.

Y así observaremos el alcance real de estas acciones que, de ser coherentes, deberán estar acompañadas con las firmas renunciantes de aquellos directores a los que se pretende enmendar la plana. De no ser así, estaremos frente al más burdo saludo a la bandera que lo único que busca no es la sana depuración de los cuadros políticos, sino una mera estrategia de posicionamiento electoral.

Pero todo esto debe empujarnos a reflexionar profundamente sobre lo que se encuentra sucediendo en nuestro país. Contemplando los acontecimientos acaecidos desde la década de los sesenta del siglo pasado, Julio Paladino, alumno de Carlos Vaz Ferreira, escribió: "A la juventud puede extraviársela, intentando infundirle ideas equivocadas. Pero corromperla, esto sólo lo hace la falta de ideas".

El aforismo de Julio Paladino tiene una renovada vigencia, no sólo porque nos ayuda a comprender hechos que nos han conmovido, sino porque también nos devela el problema fundamental que ya no sólo concierne a nuestra juventud.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar