Un año para sobrevivir a la crisis y las elecciones

Vázquez. Inicia hoy sus últimos doce meses de gestión

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Carlos Ríos

A partir de hoy domingo 1° de marzo al presidente Tabaré Vázquez le quedan 365 días de gestión. Serán doce meses en los que deberá sobrevivir a la crisis internacional. Todo en un año electoral que le deja poco margen de acción.

Con índices de popularidad por encima del 50% -inédito para cualquier presidente uruguayo luego de cuatro años de gestión-, Tabaré Vázquez encara el tramo final de su administración rodeado de un elenco de colaboradores más identificado con él y menos con los grupos políticos que conforman la coalición de izquierda Frente Amplio, como fue en los primeros tres años.

"Todos los últimos años de gobierno siempre son de menor nivel de productividad. Buena parte del elenco político está más preocupado por las elecciones que por la gestión", dijo a El País el director de opinión pública de Equipos/Mori, Ignacio Zuasnábar. De todos modos, cree que este año Vázquez pondrá "un foco fuerte" en la gestión "con un grupo (de ministros) lo más apartado posible de los temas electorales". Esto, aclara Zuasnábar, no le garantiza el éxito, pero sí buscar generar políticas aún dentro de las restricciones que ofrecen los años electorales.

Para el director de la consultora Interconsult, Juan Carlos Doyenart, el margen de maniobra que tendrá Vázquez en este 2009 es muy poco. "El centro de atención está en la campaña electoral. Han quedado cosas pendientes que el gobierno ya anunció que no las podrá hacer, como la reforma del Estado, que había sido anunciada como `la madre de todas las reformas`", dijo Doyenart a El País.

Según el director de Interconsult, lo que el gobierno va a hacer este año es "tratar de sobrevivir a la crisis internacional", buscando que el impacto "sea el menos posible y que no repercuta en la campaña electoral del Frente Amplio".

Las últimas encuestas indican que la intención de voto del partido de gobierno está por debajo que la oposición sumada, un dato que el oficialismo está manejando con preocupación pensando en un eventual balotaje en noviembre.

Altas y bajas. Los expertos coinciden en grandes rasgos sobre cuáles fueron los puntos altos y cuáles los bajos de la gestión de Vázquez en estos cuatro años.

Zuasnábar dijo que las encuestas revelan que al gobierno se le reconocen méritos en la baja del desempleo -"la principal preocupación de los uruguayos"-, las políticas sociales y el combate a la pobreza (aunque hay posiciones divididas en cuanto a la efectividad de las medidas adoptadas), el avance en la investigación sobre los desaparecidos durante la dictadura militar (1973-1985), el manejo de la crisis con Argentina por la instalación de la planta de Botnia -"comenzó como un aspecto negativo de la gestión y terminó como un punto fuerte"-, el manejo genera de la economía y las políticas laborales en lo que hace a la convocatoria de los Consejos de Salarios.

Doyenart, en tanto, dijo que la gestión de Vázquez "no se ha destacado por aspectos negativos, sino más bien positivos", y menciona como sus puntos más altos el manejo "inteligente" de la deuda externa "que le quitó un peso importante al país", el avance en las investigaciones sobre las violaciones a los derechos humanos en dictadura -"le quitó presión aunque el año termina con el intento de anulación de la ley de caducidad porque hay sectores que han politizado el tema"-, y "cierto realismo" en la política internacional, principalmente luego que Gonzalo Fernández sustituyera a Reinaldo Gargano en la Cancillería. Entre los puntos bajos de la gestión de Vázquez, Zuasnábar menciona en primer lugar la inseguridad pública. "La ciudadanía siente que el gobierno no ha dado respuesta", principalmente en los años de gestión del ex ministro José Díaz, y una "sensación ambivalente" con la actual ministra Daisy Tourné. También menciona el desempleo y la pobreza, pero más porque no se llegaron a cumplir las altas expectativas que tenía la gente para encarar estos problemas.

Doyenart, en tanto, señala el IRPF como el primer aspecto negativo de la gestión -"estuvo mal manejado y aplicado"-; haber "volcado la balanza" hacia los sindicatos en perjuicio de los empresarios con medidas que alentaron la ocupación de lugares de trabajo; y la primera fase de la política internacional cuando se "perdió la oportunidad" de un TLC con Estados Unidos. "En los primeros años el gobierno estuvo a la deriva" en este campo, dijo el director de Interconsult.

Dentro del escaso margen que le deja el año electoral, el presidente optó por impulsar un proyecto que lleva su sello: el Plan Cardales, un triple play para brindar servicio de telefonía básica, televisión para abonados e internet a todo el país. Tanto el Cardales como el Plan Ciebal de las computadoras a escolares, son proyectos personales del presidente que no dejará que nada los frene.

"Sentando las bases del vazquismo"

El director de Interconsult, Juan Carlos Doyenart, dijo a El País que el presidente Tabaré Vázquez buscará este año "desprenderse de la campaña electoral", y que en los hechos comenzó a hacerlo cuando cambió el gabinete a principios de 2008 y luego en septiembre con la salida de Danilo Astori del Ministerio de Economía. De esta forma los dos principales precandidatos frenteamplistas -José Mujica y Astori- dejaban el gabinete para dedicarse de lleno a sus campañas electorales para las internas de junio próximo.

"El presidente va a terminar su gobierno sentado en las bases del vazquismo", dijo Doyenart. Esas bases están, según el experto, en el movimiento que promueve su reelección -mañana lunes 2 entregará 100.000 firmas al presidente del Frente Amplio, Jorge Brovetto-, y en la renuncia de Vázquez al Partido Socialista cuando se sintió desautorizado porque su propio sector votó a favor de la despenalización de aborto.

Pero hay también otros hechos que en estos años han marcado un distanciamiento de Vázquez con la estructura que domina hoy al Frente Amplio.

A las diferencias sobre la despenalización de aborto se suma el fracaso de su propuesta de que la coalición de izquierda avalara la fórmula presidencial Astori-Mujica (en ese orden) para las elecciones de octubre. En su lugar, hoy el Frente Amplio tiene tres precandidatos -el congreso de la coalición llegó a habilitar a cinco-, dos de los cuales tendrían el visto bueno de Vázquez (Astori y Marcos Carámbula). Es que la crisis por la candidatura en el Frente Amplio dejó al descubierto una lucha interna entre Vázquez y Mujica por ver quién controla a la coalición de izquierda.

Descartada ahora la reelección, resta saber si Vázquez buscará en 2014 su segundo período de gobierno.

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