Incertidumbre en comicios regionales

España. Galicia y el País Vasco van hoy a las urnas bajo la sombra de la crisis económica

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CARLOS TAPIA

Galicia y el País Vasco deciden hoy en las urnas su próximo gobierno y parlamento. Estas elecciones regionales, ambas muy reñidas, son las primeras en España desde que el país entró oficialmente en recesión.

La debacle financiera internacional, que golpeó fuerte en el país, donde hay 3,32 millones de desempleados (su tasa de paro es de 14,8%, la más alta de la Unión Europea), se transformó en un caballito de batalla para la campaña. De alguna manera, se puede considerar a los comicios de hoy como una suerte de "plebiscito" sobre cómo está llevando el gobierno nacional, a cargo del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, los embates de la crisis. Cada victoria sería un espaldarazo; cada derrota, un obstáculo más para el futuro.

Debido al "factor ETA", los comicios vascos se han vivido con especial interés. Aunque en esta ocasión la organización armada no tiene una agrupación que la represente, sigue siendo una de las principales protagonistas. De hecho, hizo un llamado a votar anulado en elecciones que tildó de "antidemocráticas".

Las estimaciones sobre lo que sucederá hoy coinciden en que el candidato por el Partido Nacional Vasco (PNV), Juan José Ibarretxe, obtendría su cuarta victoria consecutiva. Aunque una sospechada pero nunca admitida alianza entre el conservador Partido Popular (PP, el principal de la oposición a nivel nacional) y el Partido Socialista de Euzkadi (PSE, rama vasca del PSOE), colocaría a este último con la suficiente cantidad de escaños para gobernar y "derrocar" al casi inamovible "lehendakari", o presidente regional. De suceder esto, Patxi López se convertirá en el primer socialista al frente del gobierno vasco; y el PNV lo abandonaría por primera vez en 30 años.

La campaña estuvo envuelta bajo un enorme manto de terror propuesto por ETA. Y el miedo a que haya un nuevo ataque en el día de hoy es inevitable. La organización separatista lanzó un atentado el lunes contra una sede socialista en la provincia vasca de Guipúzcoa. Aunque no hubo heridos, el lugar quedó destruido al igual que algunas viviendas aledañas. Los etarras, que tienen 825 muertes encima desde el inicio de su lucha armada por la independencia del País Vasco hace 40 años, reaccionaron así ante la ilegalización de dos partidos que se presentarían a la consulta popular: Democracia Hiru Miloi (D3M) y Askatasuna. Ambos movimientos fueron acusados de estar vinculados con ETA; Batasuna, el tradicional brazo político de la organización, permanece ilegal desde 2003.

"Votaré en blanco, no sirve para nada pero por lo menos que nos cuenten", señaló esta semana a la agencia de noticias AFP, Iñigo, un joven que seguirá el llamado de uno de los partidos independentistas.

El encargado de prohibir a las fuerzas políticas fue el juez Baltasar Garzón -hoy al frente de una investigación por tráficos de influencia que salpica a jerarcas del PP, y que fue otro de los temas recurrentes en la campaña-. "A los partidos los tienen que castigar las urnas y no un juez", consideró otra mujer del País Vasco ante la determinación de Garzón.

Emigrantes. Más que ninguna otra región de España, Galicia es tierra de emigrantes. Y cuando los comicios son parejos, como en este caso, el voto consular puede ser determinante. En las elecciones que se celebran hoy en esta región, unos 300.000 emigrantes tuvieron derecho a sufragar.

La reñida campaña, el alto porcentaje de indecisos -que ronda en la cuarta parte de los que declararon que asistirían a votar- y la diminuta diferencia entre el PSOE y el PP hace sostener que el voto en el exterior pueda dar vuelta el resultado.

Según analistas, el voto oculto, de los indecisos, se suele descartar por la derecha, en este caso el PP; pero advierten también que los extranjeros optan por sufragar casi siempre al partido que está en el poder, que es el que controla embajadas, pensiones y casas gallegas; Aquí se habla del PSOE (en coalición con el nacionalista Pueblo Gallego).

El PP sabe de esta realidad y hace meses que lucha por limitar el voto consular. Pero lo único que logró fue que, "por seguridad", se pida una fotocopia del pasaporte en los sufragios que llegan por correo. Esto perjudicó a algunos españoles que no cuentan con el documento o no lo tienen vigente.

En contrapartida, el Ministerio de Exteriores español emitió una orden a los consulados de América Latina para que emita pasaportes provisionales -por seis meses- "para que los ciudadanos no se vean privados de su derecho a votar", según señaló el canciller Miguel Ángel Moratinos. Y agregó que solo un 30% de los inmigrantes tiene pasaporte.

Los candidatos de Galicia saben bien que los inmigrantes pueden ser los responsables del resultado final. Tanto el socialista Emilio Pérez Touriño, como Alberto Núñez Feijóo del PP, tocaron suelo uruguayo y argentino este mes e hicieron campaña. El 6 de febrero Touriño pidió, tras visitar el sanatorio Casa de Galicia, "el voto de los gallegos para conseguir una mayoría más amplia para gobernar y fortalecer a la comunidad contra la crisis y el desempleo".

Núñez Feijóo visitó Montevideo dos días después que Touriño y fustigó al gobierno de Rodríguez Zapatero por "negar la existencia de la crisis" y dijo que "en Galicia se pierden 500 empleos diarios y 6.000 en España". "Hay que tapar este sumidero", sentenció. Esta región le puede significar al presidente del gobierno la primera gran derrota política de su segunda administración.

Buscando alianzas

En las elecciones de hoy, ambas regiones escogen a los 75 diputados de cada parlamento regional. Éstos, a su vez, son quienes eligen al presidente de cada región. Es por ello que, en el caso de que ninguna agrupación logre la mayoría absoluta, más importante que ser el más votado (que no es sinónimo de victoria) es tener la capacidad de tejer alianzas entre las distintas agrupaciones para ser nombrado para liderar el ejecutivo.

Pocos votos de uruguay

Además de los votos por correo, había otra manera de sufragar en el extranjero: en las propias sedes diplomáticas. En el caso de Uruguay, las mesas receptoras se cerraron hace una semana.

Según dijeron a El País fuentes del Consulado de España en Montevideo, de los 28.537 gallegos habilitados para votar registrados en Uruguay, sólo 177 lo hicieron en la sede diplomática, menos de la mitad que en los comicios de 2005.

En el caso del País Vasco, la participación fue aún menor. En Uruguay había 959 vascos habilitados, y el número de sufragantes que se dirigió al consulado en Montevideo fue irrisorio: cinco.

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