LUCÍA BALDOMIR
Comprar un auto, una casa o cualquier bien con un préstamo o tarjeta de crédito hoy es más caro que lo que era hace cuatro meses. La explicación: el ajuste en las tasas de interés que aplicaron los bancos, otra vez, por la crisis.
Con la profundización de la crisis internacional los bancos tomaron sus precauciones e incrementaron sus tasas de interés restringiendo el crédito. Pero los consumidores no tardaron en reaccionar disminuyendo la demanda o modificando sus elecciones.
Las subas fueron menores para los créditos en dólares que para los en moneda nacional.
Parte de la explicación es que la mayor porción de los préstamos a las familias se dan en pesos por el desestímulo que se fue generando en los consumidores tras la crisis de 2002 a contraer deudas en dólares. Esto hace que al momento de apretar el cinturón los bancos elijan los productos de mayor salida. A eso debe sumarse el aumento dispuesto por el Banco Central a la tasa interbancaria en pesos.
La tasa de interés promedio de los créditos en dólares a las familias en enero se ubicó en 10,2% cuando en septiembre era de 9,4%. En pesos, en tanto, el incremento fue de 31% a 35,3% en los cuatro meses.
En el caso de los créditos al consumo en dólares la tasa aumentó de 9,4% a 10,3% entre septiembre y enero pasado mientras que en pesos varió de 31% a 35,3%.
Pese a la suba del costo de financiarse entre un mes y otro, la cantidad de créditos otorgados en dólares se mantuvo en niveles casi estables con una mínima caída de 20 operaciones. Fue en pesos en donde se vio la reacción de los consumidores que en enero concretaron más de 10.000 operaciones menos que los préstamos demandados en septiembre.
En el caso de los vehículos, los préstamos en dólares bajaron su tasa de 10,5% a 9,5% en enero, pero eso no pudo hacer repuntar la demanda de créditos. En septiembre se habían otorgado 100 préstamos para automóviles en dólares y en enero se dieron 21. En moneda nacional el incremento del costo fue aún mayor. La tasa de interés creció casi un 20% al pasar de 33,4% a 40%. Pero en este caso el incremento en la tasa en pesos tiene escasa incidencia en el mercado si se toma en cuenta que en septiembre se habían otorgado cinco créditos y en enero se dio tan solo uno.
Un dato no menor es que entre septiembre y los últimos datos disponibles a diciembre, el promedio de venta de vehículos fue de 2.250 en promedio, lo que indicaría que la mayor parte de los vehículos cero kilómetro se siguen comprando con recursos propios.
VIVIENDA. El sueño de la casa propia también se volvió más lejano. Aún así los bancos esperan colocar más fondos porque consideran que todavía existe demanda insatisfecha.
Desde septiembre, la tasa de interés que cobran los bancos por prestar dinero para la compra de una vivienda en pesos aumentó casi un 45% al pasar de 26,5% a 38,4%, exigiendo mayores desembolsos de parte de quien se decide a pedir un crédito, según los datos del Banco Central. Ese fuerte aumento no se dio en la oferta de préstamos en Unidades Indexadas -que concentra gran parte de las operaciones- aunque el costo exigido pasó de 5,1% a 5,6% del monto.
En este caso pese a la suba de las tasas de interés que se dio casi mes a mes, la cantidad de operaciones concretadas no disminuyó sino recién hasta enero en que cayeron a 173 créditos (de 367 que se habían dado en diciembre).
Los datos del Banco Central muestran que los uruguayos interesados en adquirir una vivienda habrían optado por tomar préstamos en Unidades Reajustables (UR) que bajaron su tasa de interés de 6,1% en septiembre a 5,6% en enero. En septiembre se habían concretado 146 operaciones que se multiplicaron a 572 en enero.
En el fuerte traspaso también puede haber incidido que la Unidad Indexada está atada a la evolución de la inflación y las presiones de los últimos meses podría haber incidido en las decisiones de los consumidores de evitar el incremento de su endeudamiento. De todas formas la UR está ligada a la evolución de los salarios que también han crecido aunque menos que los precios.
En dólares los créditos a la vivienda en plazos inferiores al año redujeron sustancialmente su tasa de 7,5% a 4%, premiando la recuperación del dinero en el corto plazo. Lo contrario ocurrió para los créditos mayores a un año para la vivienda que incrementaron su tasa de interés de 8,5% a 10,2%. De todas formas, la cantidad de créditos otorgados en ambos casos fue ínfima (pasó de cuatro a uno).
Pese al crecimiento que puedan tener las tasas, los bancos estiman que la demanda de fondos con destino a vivienda nueva se mantendrá.
Tanto dentro de los bancos como entre los economistas, si bien las opiniones sobre si endeudarse o no en tiempos de crisis se contraponen, todos coinciden en que los uruguayos son poco conscientes del impacto en la variación de las tasas de interés.
Por tanto, en el largo plazo es más difícil pensar dos veces si endeudarse o no ya que cuando uno se decide a comprar lo hace no importando el contexto.
Tarjetas no se escaparon
El financiamiento a través de la tarjetas de crédito también se volvió más costoso en los últimos cuatro meses terminados en enero pasado.
Mientras en septiembre financiarse con tarjeta en pesos tenía un interés de 44% a enero era de 46,5%. En dólares el incremento fue de casi un punto porcentual al pasar de 14,6% a 15,8%. El incremento de la tasa de interés pasó desapercibido para los usuarios que pagaron en pesos que incrementaron su uso de $ 1.069 millones a $ 1.147 millones. Ello no ocurrió con las compras en dólares a través de los plásticos que cayeron de un nivel de US$ 17 millones en septiembre a US$ 14 millones en enero.
El mayor aumento lo sufrieron los créditos que pidió el campo
El sector agropecuario es el que se ha visto más perjudicado por el incremento de las tasas de interés que cobran los bancos para conceder créditos.
Un productor que demandara un crédito en septiembre se encontraba con una tasa de interés en pesos de 14,1%, seis puntos porcentuales menos del 20,1% que se debía pagar en enero, según los datos del Banco Central. El agro también fue el que vio el mayor aumento en las tasas de interés en dólares al pasar de 5,7% a 7,3%.
En ambos casos se trata de costos para acceder al crédito superior a los promedios pagos por las empresas en general, las que de por sí ya sufrieron fuertes incrementos desde que la crisis cobró impulso en septiembre.
La tasa de interés promedio de los créditos que otorgan los bancos a las empresas pasó de 13,4% en septiembre a 19,4% en enero para los préstamos en moneda nacional. En el caso de los créditos en dólares la tasa tuvo un leve aumento al pasar de 6,0% a 6,8%.
Los créditos en pesos para la industria manufacturera tenían una tasa de 18,6% en enero cuando en septiembre era de 13,1% similar a la del comercio y servicios que pasó de 13,1% a 18,3%. En dólares el comercio es el sector que a enero debía pagar más con una tasa de 7,4% mientras que la industria manufacturera pagaba 6,9% (y en septiembre pagaban 6,4% y 5,9% respectivamente).
Sea cual sea el sector o la tasa, el hecho es que en enero la demanda de créditos de parte de las empresas, tanto en cantidad como en montos, se contrajo a niveles inferiores a los de septiembre, en algunos casos intensificando una tendencia a la baja en la cantidad de créditos aprobados que se viene registrando al menos desde ese mes.
Para muestra, en el agro los créditos en dólares pa- saron de US$ 160 millones a US$ 76 millones.