En una reciente carta pública, el embajador de Israel, Yoel Barnea, explicó los motivos por los cuales su país no irá a la conferencia contra el racismo a celebrarse en abril, en Ginebra, convocada por Naciones Unidas y conocida como "Durban 2".
El objeto de la reunión es realizar un seguimiento de lo acordado en la primera conferencia mundial sobre el tema efectuada en Durban, Sudáfrica, en 2001. Según Barnea, aquélla fue una "conferencia de instigación al odio y la intolerancia" que tomó como blanco de sus ataques a Israel. Al respecto, corresponden algunas precisiones ya que Uruguay participó en la conferencia y aprobó sus resoluciones.
A lo que se refiere el embajador Barnea, con toda razón, no es a la conferencia en sí misma y a su declaración final, sino al foro de ONG que se celebró en forma paralela y que tomó a Israel como víctima principal de sus ataques. Grupos de radicales que invocaban una representación real o presunta del mundo musulmán agraviaron de palabra y de hecho al Estado de Israel y a cuantos pretendieron oponérseles con argumentos. Esa inaceptable actitud de intolerancia terminó por tender una sombra sobre la propia conferencia, pero no alteró sus resoluciones y su declaración final que fueron intachables.
Ahora, ante la segunda conferencia cabe esperar que se adopten medidas para que la vergonzosa situación de Durban no se repita. Barnea advierte en su carta, que en el borrador presentado por los países del Grupo Asiático a la convención preparatoria de la conferencia de Ginebra se ataca directamente a Israel. Esta denuncia debe merecer atención de parte de la organización mundial y de nuestra Cancillería, pues resultaría inaceptable convocar a una segunda "Conferencia contra el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia" para utilizarla como tribuna de odio racial y antisemitismo.
Por último, conviene recordar que las expresiones de intransigencia procedentes de las ONG fundamentalistas que merodearon la reunión en Sudáfrica en septiembre de 2001 parecieron un anticipo de lo que ocurriría 72 horas después de finalizada la conferencia: el derribo de las Torres Gemelas, en Nueva York.