Engorda el Estado

Como se recordará, uno de los latiguillos con el cual el Frente Amplio golpeaba una y otra vez a los partidos tradicionales, era la acusación del "clientelismo" que aplicaban. Sin embargo, en este país donde el "Ogro Filantrópico", al decir de Octavio Paz, se caracteriza por un desarrollo cuatridimensional y es difícil que alguien pueda tirar la primera piedra, ha quedado en grosera evidencia que apenas obtenido el poder, el F.A. no ha tenido el menor escrúpulo en ejercer su "clientelismo" propio. Por más que lo disimulen, con afirmaciones tales como que en la mayoría de los casos se trata solo de regularizaciones, lo cierto es que, amparados bajo esa capa, lo que se ha hecho es meter cientos y miles de personas que han pasado a engrosar el ya obeso cuerpo del empleo público.

Desde que se tuvo noticia de la cantidad de gente que echaban de un plumazo, (el Ministerio de Mujica fue emblemático), supuestamente porque eran "contratados", aunque estaba claro que la verdadera razón era pecar de no ser frentistas, mientras se tenía noticia de decenas de personas que entraban por la otra puerta, fue una tarea ímproba acceder a información que reflejara la realidad. Ya que los vericuetos son múltiples en la Administración Pública y sobre todo si hay mala voluntad u orden de no informar. A pesar de ello, finalmente la Oficina de Planeamiento tuvo que salir a mostrar algunos números y los pobres uruguayos, los que no chupan de la ubre del Estado y tratan de hacerse camino por las suyas, invirtiendo, arriesgando o trabajando en el sector privado, se han enterado de que oficialmente hay por lo menos 12.500 personas más, además de los 6 mil y pico hoy asegurados (total unos 19.000), a los que hay que pagarles el sueldo y demás regalías.

Que compensaciones extras, que presentismo, que antigüedad, que licencias, que esto y lo otro. Valga como ejemplo de lo imposible que es saber lo que ganan realmente estos afiliados a COFE, los datos aparecidos en el diario respecto de los salarios de los aduaneros que paralizaron el comercio y el turismo, en esta ocasión por pocas horas, felizmente. El sueldo líquido del primer grado en la escala salarial es de $ 26.662, aunque el sueldo base figure como $ 3.881. Si bien después del conflicto aduanero, que también detuvo los intercambios comerciales y turísticos el año pasado, por mucho más tiempo, lograron que fueran eliminados los cinco primeros grados y el escalafón más bajo es el sexto, lo que representa $ 33.410.

O sea que la famosa reforma del Estado, de la que tanto habló el actual gobierno, no es otra cosa que seguir aumentando irresponsablemente la pesada carga que significa para el Uruguay, para su economía, para su desarrollo, un Estado absolutamente desproporcionado. Y no hay que olvidar a la miríada de gente que está colocada en Entes Autónomos y empresas del Estado, que al final también se suman para elevar el enorme costo uruguayo. Y luego, cuando el tema es nuestra escasa competitividad, pareciera que la única causa es la paridad del tipo de cambio, en lugar de todo ese engranaje caro e ineficiente, que hace que nuestro país no pueda despegar y que exige una enorme carga de impuestos, para soportar a ese enorme estado. Algo sobre lo cual gran parte de la sociedad ni siquiera tiene mayor conciencia. Máxime si éste es el empleador de una buena parte de la población, directamente o por vía familiar. Aunque por otro lado, las consecuencias de esta asfixia llevan a que tanta gente, muchas veces los más preparados o los más trabajadores, se vayan porque al no lograr el país salir de la mediocridad, las posibilidades de trabajo y de progreso son estrechas.

De acuerdo a lo denunciado por el diputado nacionalista Gandini, ni siquiera la cifra reconocida por la OPP es exacta y según fundamentados cálculos se ha llegado hasta 15 mil nuevos vínculos laborales con el Estado. Y ni que hablar de lo que ocurre en muchas Intendencias, como la de Montevideo, donde el 80% del abundante dinero que se les extrae a sus habitantes, se utiliza para pagar sueldos y funcionamiento, (actividades sociales con buscada respuesta política, lo mismo que los programas del Mides). Pero no solo se han llenado vacantes y cargos, sino que con este gobierno y en intendencias del mismo cuño, la inflación llegó también a los nuevos puestos de confianza.

Fueron tiempos de plata dulce, nada se guardó, e insisten en que la crisis nos va a pasar de lado...

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar