Que el Pit-Cnt es un apéndice del Frente Amplio no es novedad para nadie. Tampoco lo es que su conducción está contaminada por todos los vicios que no debe tener jamás un sindicato de trabajadores, extralimitándose de lo que debe ser el objeto y la razón de su existencia, que es la defensa de los intereses del dependiente laboral.
Quien haya tenido oportunidad de conocer por dentro y de haber tratado con sindicatos extranjeros, como los alemanes por ejemplo, podrá entender una de las razones del porqué algunos países progresan y otros se estancan.
Nuestra central sindical no ha podido superar todavía la etapa jurásica del marxismo, la fantasía de que se viven tiempos de la lucha de clases, la idea que quien les proporciona trabajo es su enemigo, que el capital envenena y que la iniciativa privada sólo sirve para la explotación de la fuerza de trabajo.
Si para muestra basta con un botón, el deschave de la reciente reunión del secretariado ejecutivo en la sede del sindicato de Conaprole, fue completo, al pronunciarse abiertamente a favor de la continuidad del Frente Amplio en el gobierno, con alguna referencia a las virtudes del socialismo que habrá que afirmar en el próximo período.
No faltó una referencia al objetivo de conseguir las firmas para la "anulación" de la Ley de Caducidad, y a otro, que es el de alcanzar en dos años, un número de medio millón de afiliados.
Todo un rosario de barbaridades y contradicciones. ¿Có-mo van a conseguir ese número de afiliados, si con el desfachatado embanderamiento político prácticamente están corriendo de sus filas a trabajadores que no votarán al Frente Amplio?
Y de paso, sin perjuicio de volver a denunciar una vez más el descrédito en que van a enterrar el valor de la seguridad jurídica en un país que necesita a gritos inversión para generar empleo, ¿a qué trabajador le importa la ley de Caducidad cuando su verdadero interés es el de tener una ocupación con remuneración y demás condiciones laborales dignas?
Una sola conclusión indiscutible: por el momento, no tienen cura.