WASHINGTON | THE NEW YORK TIMES,EL PAÍS DE MADRID Y AGENCIAS
La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó anoche una primera versión del Plan de Reactivación y Reinversión, enviado por el gobierno del presidente Barack Obama, por US$ 819.000 millones.
Ese plan, considerado crucial por el mandatario para sacar al país de su peor crisis en ocho décadas, y verdadera piedra angular de su Presidencia, fue aprobado por 244 votos a favor y 188 en contra.
No es una sorpresa la victoria de la propuesta presidencial en la Cámara Baja. Sin embargo, Obama puede sentirse decepcionado por la total falta de apoyo de los republicanos a su proyecto. El mandatario, que pertenece al Partido Demócrata, se había reunido el martes con líderes de la oposición para pedirles su apoyo a su propuesta, con el objetivo de darle un mayor sustento político. El resultado de la votación de ayer fue elocuente.
La legislación incluye aproximadamente US$ 544.000 millones en gastos federales y US$ 275.000 millones en recortes de impuestos para individuos y empresas. El monto inicial del plan era de US$ 825.000 millones, pero la oficina de presupuesto del Congreso (CBO por su sigla en inglés) estimó finalmente que el costo total del programa es de US$ 816.000 millones, a lo que se sumó ayer una enmienda de US$ 3.000 millones para financiar proyectos de transporte público.
Ni bien supo del resultado de la votación en la Cámara Baja, Obama pidió el miércoles un rápido pasaje de su plan de estímulo económico al Senado, donde será tratado la próxima semana.
EXHORTACIÓN. Horas antes, el presidente había dicho que no había "tiempo que perder" para la aprobación de su plan. En un encuentro con líderes empresariales previo a la votación, Obama intentó que su mensaje saliera de los pasillos del Capitolio. Según dijo, el futuro de la economía estadounidense reside menos en sus manos que "en las empresas y los trabajadores" del país.
"Ellos son los que con sus esfuerzos e ideas definen el destino de nuestra economía, como siempre ha ocurrido", expresó. "Al final de todo, son las empresas, grandes y pequeñas, las que generan los empleos, pagan los salarios y son el basamento del que dependen las vidas y los sueños de los estadounidenses".
FUTURO. Más allá de los esfuerzos de Obama, tampoco configura una gran sorpresa el rechazo de los republicanos a su proyecto. Desde la perspectiva conservadora, el plan es una ley "socialista" que impondrá en EE.UU. el modelo europeo del "Estado del Bienestar" y que tiene el potencial de cambiar el modelo de país conocido hasta ahora. Desde el punto de vista de la Casa Blanca, es un esfuerzo imprescindible para crear empleo -entre tres y cuatro millones; el año pasado se perdieron 2,6 millones- que permite salir de la crisis e iniciar un período prolongado de prosperidad.
Más allá de la crítica republicana al exceso de gastos y al menor énfasis en las reducciones fiscales, buena parte de la oposición sigue creyendo que este es un proyecto esencialmente demócrata que intenta garantizar la supremacía política del partido en el gobierno por varias décadas, en el caso de resultar exitoso. La próxima palabra la tendrá el Senado y el texto aún puede sufrir ajustes.
La cifra
816 Miles de millones de dólares en que quedó fijado el Plan de Reactivación aprobado ayer por la Cámara Baja.