Todavía hay algunos que siguen creyendo y diciendo que en el Frente Amplio hay una sola opinión en todos los temas y que ello se traduce en la coherencia del gobierno. Pero la realidad indica que todos los días hay un motivo para asombrarse de la diversidad de enfoques ante los problemas que atraviesa el país y termina por darle la razón al precandidato oficial de la izquierda a la Presidencia de la República, cuando repite en la mayoría de sus apariciones públicas, como si fuera un disco rayado, que "como te digo una cosa, te digo la otra". Y si se atiende a lo que dicen los distintos gobernantes entre sí, o uno cualquiera de ellos en diferentes momentos respecto de un mismo asunto, se concluirá que es verdad.
Veamos el ejemplo de la actitud a asumir frente a la comentada medida de incursionar en el contralor de precios.
El actual Ministro de Economía, a quien hay que reconocerle la virtud de la sobriedad en la comunicación con la opinión pública, admite no tener muy claros todavía los detalles de la conducta a asumir -lo cual no es un pecado-, no descarta la posibilidad de aplicar un impuesto que funcione como herramienta de contralor de los precios de los productos alimenticios, insiste en lo que a todos preocupa y que es una verdad -esto es que la baja en los precios internacionales de algunos commodities no se ve reflejada en el mercado interno- pero concluye en que no es partidario que el gobierno regule los precios. Prefiere el diálogo y la negociación con los empresarios, recordando el antecedente positivo de las entrevistas mantenidas el año pasado por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto con empresarios industriales.
No le seduce tampoco al Ministro la creación de entes testigos a utilizar para regular los precios, como se propuso en el Congreso del Frente Amplio de diciembre, que de su objetivo básicamente elector y habilitador de precandidaturas presidenciales, pasó a fijar también lineamientos programáticos de gobierno. Y finalmente, dijo lo más importante, y es que para evitar una suba desmedida de los precios, se trabajó en una rebaja de los combustibles, la cual -se nos ocurre- se difirió demasiado para paliar la gravedad de la pérdida que está sufriendo el país, como consecuencia del imperdonable seguro contratado por Ancap para el precio del petróleo, que en los hechos cayó muy por debajo de la cifra asegurada.
Esta es la opinión de alguien -en momentos que lo asaltan razonables dudas sobre qué hacer-, signada por la prudencia y el equilibrio. Pero en contraste con ello, desde el entorno más próximo al Presidente, que en la materia no es un entendido, se habla directamente de una "intervención" en los precios, y con mecanismos de distribución directa. La experiencia ha demostrado que esta es la peor de las soluciones, pues como con razón se hace notar, ese toqueteo conduce al desabastecimiento y fomenta el mercado negro. Por ese camino, que es el que está transitando Argentina con el Secretario de Comercio Guillermo Moreno a la cabeza, nos va a ir muy mal.
Son, como se ve, dos actitudes diferentes, dos anuncios en distinto tono, que pueden derivar en posiciones antagónicas entre quienes tienen necesariamente que ponerse de acuerdo en cómo actuar ante un problema difícil.
Y también hay otro asunto trascendente en el cual como dice y hace una cosa el Presidente de la República, dice y hace otra cosa el precandidato presidencial oficial del Frente. Es el de la relación bilateral con Argentina. Allí, el gobernador de Entre Ríos, Sergio Uribarri -que responde a la Presidenta- termina de tener un duro enfrentamiento con los piqueteros de Gualeguaychú, quienes fueron a recriminarle haber afirmado que Botnia no contamina, lo cual es un hecho a esta altura científicamente irrebatible, y terminaron recibiendo la advertencia que "un tronco atravesado en una ruta internacional no es paradigma de una lucha sino una acción ilegal". Pero los piquetes se mantienen, el delito es continuado, y el perjuicio al país se sigue tolerando por gobernantes a quienes el presidente Vázquez se niega, con razón, a votar para cargos internacionales mientras en Olivos ha ingresado al seno de la familia allí residente un uruguayo que se llama Mujica.
Éstos son nada más que algunos ejemplos de una conducción gubernamental caótica y desconcertante hoy ya librada a la buena de Dios.